Portada del periodico Menorca:
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Noticias
  • Sergio Llull se pone en modo 'inalcanzable'
    Impresionante el legado que está dejando el jugador de baloncesto nacido en Maó, Sergio Llull. En el último encuentro del Real Madrid frente al Dubai Basketball, correspondiente a la 19ª jornada de la Euroliga, el director de juego menorquín alcanzó la friolera de los 1.200 partidos con el Real Madrid.Seguir leyendo ...
  • 300€ més as mes
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  • Otro Campeonato de España de Selecciones con marcado acento de Menorca
    Arranca hoy y con más acento menorquín que nunca la edición de este 2026 del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas infantiles y cadetes que se disputa en Zaragoza, desde este sábado y hasta el próximo 7 de enero. Y lo hace con hasta ocho jugadores/as de la Isla, junto a tres técnicos también de Menorca, en este Nacional 2026.Seguir leyendo ...
  • Mercosur
    Afalta de algunos flecos inesperados de último momento, pronto se rubricará el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, el mercado común de los países sudamericanos. Un papel que abre las puertas de par en par a los productos agrarios de aquella región del mundo para que inunden nuestros supermercados, ante la ira lógica de los agricultores y ganaderos españoles. España ha sido durante décadas una potencia mundial del sector primario, con pesca, ganadería y agricultura de primera, cosa que Felipe González se encargó de finiquitar a las órdenes de los mandamases de Francia, que dirigían el continente. Ahora llega otro obstáculo mayor: la competencia desleal de países que no cumplen con ninguna de las regulaciones que sí se les exigen a los nuestros. Dice la prensa que Europa deberá reforzar sus fronteras frente a pesticidas, antibióticos y hormonas presentes en los alimentos que nos va a meter con calzador. Ya ocurre con lo que traemos de Marruecos, más barato, pero seguramente veneno puro c
  • ¡Todos camareros!
    Tenía en la chaquetilla un pequeño bolsillo en el que introducía tres dedos y extraía algo que depositaba en una pequeña mano que se cerraba -una moneda nunca visible-, Carlos devolvía a cambio una sonrisa «gracias abuelo», una caricia en la mejilla y un leve gesto de aprobación era toda la respuesta, todo muy discreto, al fin y al cabo estaba trabajando. El abuelo de mi amigo Carlos era camarero en una de las cafeterías de postín que había –y sigue habiendo– en la Plaza Mayor, señores con corbata, periódicos abiertos, limpiabotas ofreciéndose, señoras elegantes y algún turista despistado. El fijador daba a su cabello ralo el aspecto de estar dibujado a tiralíneas, el blanco insultante de la chaquetilla y la raya almidonada del pantalón que apenas tocaba el zapato –negro de cordones, por supuesto– le daban una apariencia siempre pulcra. Trataba a la mayoría de los clientes por su nombre –siempre con el ‘don’ delante–, se movía lo justo sin mariposear entre las mesas, estático