Portada del periodico La Nueva Crónica:
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- Enfado libre
En los alrededores del Retiro hubo que echar a una señora de 87 años de la casa en la que llevaba viviendo siete décadas para que España se enterase de que existe un problema con la vivienda. En Boñar, mientras tanto, otra señora de 89 años llevaba más de tres meses sin poder salir de su casa. A Maricarmen la echó de la suya un fondo buitre y a Aurora no había quién la sacara por culpa de una avería. Las elecciones generales, por si no se han enterado, se convocaron por la primera de ellas. Aurora tenía su casa, pero no podía salir porque el ascensor se había estropeado y los 21 escalones hasta la calle suponían para ella una cordillera insalvable. Se pasó el verano mirando por la ventana mientras las aseguradoras y la empresa de mantenimiento se entretenían jugando al mus de la burocracia. Al final fue una periodista, Susana Texeira, la que se empeñó en sacar a Aurora de casa.«Esto es lo que da sentido a nuestro oficio», dice con razón, «el resto es hacer churros». Los vecinos pusieron d - Rasgos de personalidad
Los líderes ultraderechistas han introducido (o recuperado, más bien) comportamientos insólitos en la política. El más llamativo quizás sea el histrionismo, la sobreactuación en cualquier foro mediante muecas, contorsiones y atrezo (motosierras, gorritas de colores, etc.) que enganchan a un público habituado al entretenimiento visual, no a 'monsergas' sobre el destino de sus impuestos. Este tipo de payasadas, al límite de la excentricidad y, en el caso del líder norteamericano, en los entornos de la enfermedad mental, son infrecuentes en Europa. No siempre y de momento. El segundo atributo hace de estos individuos (e individuas) gente que profiere mentiras o barbaridades sin rubor alguno incluso siendo pillados in fraganti. Son capaces de negar la ley de la gravedad en plena caída. Usan cifras y datos falsos (fue pionero el caso de Nigel Farage y el Brexit), hacen afirmaciones ridículas con ademán serio o cabreado (Ayuso es experta) y defienden lo indefendible con exhibiciones poderosas de ignorancia - Los ciegos que ven por la noche
Una de las últimas aportaciones de 'la mi Juanita' de Pontedo a la ciencia –con la desgracia de quedar a medias porque los de Abastos le cerraron el comedor porque había corrientes de aire que dañaban la salud del canario cantor en su jaula– fue la de un medicamento que inventaron los médicos japoneses –«que son listísimos», explicaba– a base de mezclar arándanos, te de la peña y caraculos con lo que descubrieron una pócima para que los ciegos podían llegar a ver. – ¿Y cómo va el invento?;le preguntaban todos con mucha maldad, que ya decía ella «malicio que malicias que no es verdad lo que te cuento». – Pues el invento va muy bien, pero tienen que seguir investigando. Pero fíjate si funciona que la última vez que vinieron me contaron que allí en el mismo Japón, que es grandísimo, los ciegos ya ven. – ¿Y qué tienen que seguir investigando si dices que los ciegos ya ven? – Es que solo ven por la noche;ellos creen que es porque lleva mucho caraculo y están mirando a ver cómo - Vamos 'pa dentro'
Por si alguien lo dudaba, tienen razón todos. Los Santos y el refranero, siempre tan cómplices como certeros, nunca estuvieron de acuerdo con el almanaque, para poner fecha en la partida de nacimiento del invierno. Unos lo calculan con unidades de medida, hablando de días cortos y noches largas, midiendo a qué altura cuelga el sol sobre el horizonte, hacen recuento de horas de luz y oscuridad, que sumadas, deben dar 24. Después hacen recuento de días y los encajan entre dos equinoccios. Los otros, esos santos que tanto mandan, sentencian a golpe de refranes lo que va a ocurrir en la tierra y lo que van a hacer el viento y la luna. Y la lluvia y la nieve, sin cálculos de ninguna clase. Y saben cuándo madura la uva y ponen las gallinas. Cuándo debe sembrarse y recogerse la siembra. Y para los nacidos tierra adentro, donde el refranero es biblia, si éste dice invierno, invierno es. Y no hay más que hablar. «A partir de San Martino, el invierno de camino. Si le dicen detente, llega por San Clemente y aunq - El peaje
En tres semanas, el domingo 29, será jornada de urnas –un indispensable acto democrático–, que dará fe y paso –se supone– a una nueva época gubernamental. O eso es lo esperado dadas las circunstancias y los sondeos. Y una vez más, como siempre, dos serán los partidos donde la mayoría de los españoles posarán sus ojos y su papeleta: el PSOE y el PP, el bipartidismo hecho dogma nacional, salvo en los territorios del País Vasco y Cataluña. En ambas comunidades se juega a otra cosa y a diferentes apuestas. En esta partida de envite, Vox no se sentará a la mesa como un convidado más, mudo y estático. Al contrario. Tiene su 'público' –que no es menor, como diría Rajoy– y sus conocidas aspiraciones. Y ello, a pesar de la leña que recibe de forma continuada por parte, principalmente, de los medios afines al Gobierno y de los sindicatos mayoritarios y huelguistas. Con todo en contra, ya hace tiempo que el efecto búmeran se viene visualizando para demérito de los 'sincronizados' habituales y
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