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- Ratatouille maragato
Escuchaba el otro día un programa de radio en el que hablaban de la suciedad en la ciudad de Madrid. Mal olor, ratas siguiendo la melodía del flautista de Hamelin. Espacios comunes que se transforman en vertederos accidentales y occidentales. Parecía que estaban hablando de mi ciudad. En Alicante, algunos dicen que las ratas se han convertido en un espécimen más de la fauna de atracción turística. Si en Gibraltar algunos se hacen fotos con los macacos, allí capturan virtualmente en el recuerdo de la nube a esos pequeños roedores. El otro día el alcalde de León, José Antonio Diez y la portavoz de Vox en el Ayuntamiento, Blanca Herreros, se enzarzaron en un bronco debate a cuenta de la suciedad en la ciudad y de las ratas, que la concejala de la formación conservadora equiparó con los ilegales en un torpe uso de la figura literaria. En las urbes hablamos tanto del animal que protagoniza la película 'Ratatouille' que uno no sabe si está en una secuela del clásico de Disney o en un partido de balonce - Humanidad
La RAE (Real Academia Española) define el concepto de la humanidad como: «Sensibilidad o compasión de las desgracias de otras personas». Además, otros filósofos antes, ya hablaban de esta como la sede de la ley moral, por Immanuel Kant, por ejemplo. Sin embargo, yo me pregunto por qué hemos llegado a perder la humanidad si ya éramos conscientes de la importancia de esta, es decir, si desde que hemos desarrollado nuestra moral como sociedad, la caridad y la empatía por respetarnos se ha perdido, entonces, ¿qué nos queda? El mundo se fragmenta cada día y solo se escuchan mensajes de rencor en los medios de comunicación, trayendo consigo una lucha por ver quién es peor y, me agota. Siento que en realidad, nos estamos convirtiendo en los causantes de nuestras tempestades internas. El ser humano por naturaleza, busca no estar solo, pero con tanto miedo y odio, muchas personas prefieren la soledad a socializar, desarrollando consigo más problemas de salud mental y en definitiva, dolor. Como especie, somo - Qué fue de la bonanza del verano
Tal vez sea el sueño de la infancia, pero recuerdo agosto como un mes dulce y eterno, un mes que se parecía al lomo de un gato. Tal vez sólo sea un sueño, una nostalgia vana, porque, en verdad, no es cierto que cualquier tiempo pasado haya sido mejor. Pero, en esa patria de los pocos años, agosto se presentaba como un tiempo que no tenía fin, como una sucesión de alegrías, como un canto a la libertad. Los días eran sábanas al viento en los tendales, confundidas con el azul, aunque sin duda preferíamos las noches. Las noches estaban poseídas por un encantamiento eléctrico, por la humedad que intentaba abrirse camino a duras penas, por el sonido de los seres que despertaban a la vida. Salir al patio, a la plaza, a la puerta de la casa, a las escaleras que daban al jardín. No hay mayor placer que carecer de las limitaciones del tiempo. No hay mayor placer que destruir la dictadura de los horarios. La infancia termina cuando el reloj se adueña de nosotros. Pero, en realidad, agosto no sólo era el para - Vidanes y el Padre Isla
Buscan los pueblos algo con lo que identificarse, algo lo más importante posible, que sea único y exclusivo, con lo que presumir ante los demás, un DNI No es necesario poner ejemplos. Y a los pequeños pueblos les cuesta mucho encontrar este talismán. Vidanes, una aldea del municipio de Cistierna, en la margen izquierda del famoso río Astura (Esla) tiene ese tesoro desde hace tres siglos. Es el Padre Isla, al cual, a partir de este, el XXI , la población ha comenzado a dedicarle una atención especial, con festejos y estudios, y ha constituido una asociación cultural con su nombre, que es la encargada de continuar este singular empeño. Y es que José Francisco de Isla y Rojo, vino al mundo en esta aldea en 1703. Era hijo de un funcionario del titular del territorio, que era el Marqués de Astorga, y vivía en la casa de los Sosa (y con los Sosa) que era la familia principal de Vidanes. A los tres años su padre es trasladado a la villa de Valderas, y hacia los 15 años de edad sube su padre otro peldaño - En el centro de la sombra
El próximo 12 de agosto, a la hora en que el verano suele dorar las viñas y dejar sobre las piedras del Castillo de los Templarios una última capa de miel, el Sol comenzará a desaparecer sobre El Bierzo. No será una nube, ni una tormenta llegada de los Ancares, ni uno de esos crepúsculos de cobre que anuncian vendimia. Será la Luna, ese pequeño cadáver luminoso que nos acompaña desde la infancia, interponiéndose con una precisión de relojero entre la Tierra y el astro que sostiene la vida. Durante unos minutos, el día perderá la memoria de sí mismo. Las sombras se volverán afiladas, bajará la temperatura, los pájaros buscarán refugio y las conversaciones se irán apagando a medida que el disco negro avance sobre el Sol. En Ponferrada, la fase parcial comenzará hacia las 19.32 horas. La totalidad llegará alrededor de las 20.29 y durará aproximadamente un minuto y veintisiete segundos. Después, la luz regresará poco a poco, como quien vuelve a una habitación tras haber visto algo que no sab
15/04/2011 