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- Personajes de nuestra histeria 6 / El fuego
Regreso de una pequeña excursión veraniega por una carretera estrecha y recta sin apenas tráfico, con las ventanillas del coche abiertas disfruto el crepúsculo de finales de julio, con su ofrecimiento de frescor y placidez. Entonces huelo el humo, de manera leve pero inequívoca. Descubro también que gran parte de las nubes altas del horizonte no son sino humaredas, enormes columnas gris ceniza lejanas y monstruosas. Se quema el monte junto a nuestra casa, arden los paisajes que son nuestros, de mis vecinos, de todos. El fuego no es un fenómeno extraño o excepcional; protagoniza la historia del ser humano desde siempre, una historia que puede entenderse a través de los intentos por dominarlo, por controlar una reacción peligrosa y necesaria, por contener su capacidad de destrucción y encauzarla en nuestro beneficio. Se diría que estos días vuelve para vengarse de ese dominio. Porque estos días no necesita mucho: combustible, oportunidad y circunstancia. El primero se acumula sin control en nuestros c - Don Ovi
En 1992, perdón por hablar de otro siglo, hicimos para La Crónica el recorrido a pie con los mineros de la famosa Marcha Negra de 500 mineros desde Laciana hasta Madrid. En aquella caravana el núcleo central era, como no, el grupo de mineros que iban siendo recibidos como héroes en todas las localidades que atravesaban, pero les acompañaban gentes muy diversas:familiares que querían estar cerca, hijos orgullosos, intendencia que llevaba las comidas y bebidas, los que llamaban a los programas de radio para recordar a toda España que 500 lacianiegos marchaban sobre Madrid... y, por ejemplo, sanitarios que al final de cada caminata cuidaban los pies heridos de los caminantes, los tirones... entre ellos había uno, Ovidio, que estaba el primer día y seguía cuando ya se veían las torres de Madrid. Curaba, «¿más mercromina?», animaba y distendía el ambiente con bromas y mucha socarronería... Tantos días, tantas anécdotas, tantos reportajes, que pensamos en hablar con el enfermero. – Queríamos habla - 100 años de unas estampas milenarias. Homenaje a don Claudio Sánchez Albornoz
Se declaraba católico, liberal, demócrata y republicano. Y se autodefinía de este modo: «Yo he sido un historiador por amor a España consagrado accidentalmente a las gestas políticas». Su actividad como hombre público alcanzó la cima con la Segunda República Española. Fue diputado, ministro, vicepresidente del Congreso y embajador de España en Portugal. En diciembre de 1940 llegó a Argentina, procedente de Francia, donde se había exiliado. Dos años después, en 1942, se instaló definitivamente en Buenos Aires. De 1962 a 1970 fue Presidente del Gobierno de la República en el exilio. Ahora bien, su personalidad y su recuerdo trascienden el propio ámbito político hacia el anchuroso y profundo territorio de la historiografía española, merced a sus inestimables aportaciones, fruto del rigor que empleaba en sus labores investigadoras. Hablo, naturalmente, de don Claudio Sánchez Albornoz y Menduiña, autor de 'España: un enigma histórico', un ensayo originariamente publicado en dos volúmenes que - Los veraneos de La Candamia
Si bien es cierto que el periodo estival ha sufrido una metamorfosis importante en cuanto al asueto de la gente, no lo es menos que el mes de agosto –que se inició ayer, sábado– continúa siendo el rey de las preferencias vacacionales para una gran mayoría. Los datos son incontestables. En estos tiempos de aceleración sistemática, se viaja más que nunca; incluso a sitios que solo eran una ensoñación difícil de hacer realidad, por no decir imposible. El ansia de conocer lugares alejados se mitigaba, en parte, con las postales que circulaban entre la vecindad por aquello de la emigración y con los recortes de alguna revista de la época. Sin embargo, hoy la gente busca zonas inverosímiles y los viajes se preparan con probada antelación. Improvisar un destino ha pasado a un segundo plano. Es la civilización del ajetreo estival y para la que no existen distancias. Con todo, y a pesar de este modo actual de entender la vida, aún se conserva en la memoria de quienes se acuerdan de la edad del pavo y a - El enemigo enfrente
La semana pasada un terrorista islamista mató a una persona e hirió críticamente a otras 30 al embestir su coche contra la multitud LGTBQ que participaba en el Christopher Street Day, el Orgullo de Berlín. El yihadista era un joven libanés-alemán que había intentado unirse al Daesh (Estado Islámico) y había sido condenado por su vinculación con el integrismo. La sentencia quedó suspendida por un tribunal, a pesar de que un informe advertía de que su desradicalización era «falsa». En las horas siguientes al ataque leí numerosos comentarios en redes sociales, muchos llegados directamente desde el colectivo LGTBQ de Berlín. En ellos, a través del dolor, se percibía un discurso que quedó resumido en uno de los testimonios del homenaje celebrado en la Puerta de Brandeburgo. Una mujer subió al escenario, tomó el micrófono y dijo que su primer pensamiento al conocer el atentado había sido desear que el perpetrador «no fuera un inmigrante musulmán», sino «una persona blanca y cristiana». Otro
29/12/2010 