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- "Con las que saques... tres"
El próximo dos de mayo se celebra en Bercianos del Real Camino el XL Campeonato Nacional de Chinos. En el cartel anunciador del mismo, en un recuadro, se puede leer: "Con la colaboración de José Antonio Hidalgo, descendiente del inventor de este juego". No solo descendiente del leonés que lo ideó además se celebra en el pueblo natal del inventor, Bercianos del Real Camino. Así cuenta Hidalgo cómo se puso en la pista de su pariente el inventor de uno de los juegos más populares y más fáciles de jugar, los chinos, que nada tienen que ver con aquel país. "Mi abuela materna, María Asteria Valdeón, siempre me contaba que su tatarabuelo, Felipe Valdeón, había sido el inventor del juego de los chinos, que en realidad eran chinas, en referencia a piedras pequeñas, con las que nuestro pariente se entretenía jugando con otros pastores, que era su oficio en nuestro pueblo". En la actualidad es mucho más habitual jugar con tres monedas... pero es válido cualquier otro elemento, incluidos palillos, pero si - Basilio Fernández, el poeta que nació muerto
"Nace un poeta muerto" fue un alabado titular de la desaparecida La Crónica de León el 4 de junio de 1992 para informar de que un leonés (Valverdín, 1909) acababa de ganar el Premio Nacional de Poesía. Tenía sentido el titular, el poeta ya había fallecido en 1987 cuando le concedieron el galardón, era la primera vez que un Premio Nacional de Literatura se le daba a un autor ya fallecido y, lo que ahondaba en lo extraño del caso, "que además no había publicado ningún libro en vida". Los más expertos sabían de cinco poemas de juventud. Era Basilio Fernández López y a quienes le preguntaban en su pequeño pueblo por él claro que daban fe de su existencia, era un personaje admirado y querido en el pueblo —donde tiene una calle, para quienes se apuntan al olvido en su tierra— pero no es menos cierto que hablaban de él como dueño de "un comercio de vinos en Gijón, una tienda almacén que, insistían, le fue tan bien que decidió no ejercer la carrera que había estudiado en la Universidad de Ovi - "Parte la rosca, casada"
Un cura en madreñas al que en vez de don Olegario llaman Gari; un arzobispo ferretero que viene a sasamentar hecho un manojo de nervios, "nunca me vi en otra tal, un novio japonés", repite monseñor Redondo, al que dicen Nacho; padrino, madrina, un carro con burro blanco que va a ser la limusina negra; un toro que embiste sin avisar; guirrios, madamas, trajes tradicionales, coros y coplas y una novia que, pese a estar en su pueblo, no parece pasarle el susto... vecinos, muchos; músicos, bastantes; diputados, uno; botas de vino, varias; roscas, hasta que te hartes y ritos de boda, de boda singular es cierto pues es una nueva edición de la boda antrueja de Celadilla. Allí, en esta villa del Páramo, se unieron en ¿santo? —no me atrevería a tanto— matrimonio, eso sí, una hija del pueblo, Rebeca, y su novio japonés Aiko, que si tienes los ojos rasgados ayer no se notaba porque los llevaba abiertos como si no se creyera lo que estaba viendo... y viviendo, cuando salía la novia a hombros de los mozos de l - "Somos una especie de resistentes de una forma de vida de los comercios de barrio"
La vieja expresión de "un comercio de toda una vida" podría tener, en el caso de la Mercería Derlys, la variante de "un comercio de al menos dos vidas". Y de casi un siglo de andadura. No sabría decir cuántos años llevaba abierta esta mercería pues yo la alquilé en 1986, hace cuarenta años, y ya estaba abierta, era del dueño de este edificio donde seguimos... Hace una pausa Pilar y remata la frase de "donde seguimos" con un "y ahora nos vamos, ya somos lo único que queda abierto en el edificio y están esperando que nos vayamos para tirarlo y hacer nuevos pisos... es lo que hay". Pilar Andrés Villanueva en su rincón de los arreglos y la plancha; dice que en los últimos tiempos los arreglos es lo más solicitados. | SAÚL ARÉN Si llevas aquí 40 años... te hiciste cargo de la mercería muy joven. Era mi primer trabajo y me hubiera gustado que también fuera el último, pero no ha podido ser. A ver por dónde tiramos hasta la jubilación, que ya no me falta mucho. No tiene Pilar Andrés Villanueva d - De aquel Caballo Rojo tan humano
No me gustaría que sonase a llanto este homenaje al Caballo rojo, la casa de comidas sita en Federico Echevarría, que estos días baja el telón y cierra la trapa tal como fue, tal como éramos. Pero parece evidente que es una más de las señales del fin de un tiempo, de un mundo que se nos escapa entre los dedos sin darnos cuenta. No quisiera regodearme en la nostalgia, pero parafraseando el tango de Discépolo dedicado al Cafetín de Buenos Aires, diría: "Cómo olvidarte en esta queja, amado Caballo rojo, si sós lo único en la vida que se pareció a mi vieja". Y es que el Caballo rojo olía a madre, a hogar, a parroquia. Sonaba, como suenan las salas de máquinas de los barcos, con sus ollas a todo vapor en la cocina. El Caballo rojo tenía el sabor a un tiempo de menú ajustado para viudos y viudas que ya no querían o no podían cocinar, pero sabían lo que era comer de casa. Y para todos en general. Para tantos que quedaremos huérfanos de su cocido. Para el barrio que quedará tan triste al perder est
13/04/2003 