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- ¿En qué siglo vivimos?
Esta semana el inminente eclipse capta nuestra atención. El sol se ocultará de forma total durante unos instantes ofreciendo un espectáculo de esos a los que, por probabilidad, solo es posible asistir una vez en la vida. Aparte de esto, transcurre el mes de agosto sin que los despropósitos que llevan tiempo sucediéndose uno detrás de otro nos den un respiro. Aún estamos digiriendo el desastre o escándalo de turno cuando ya surge uno nuevo. Si nos atenemos a las noticias que nos llegan cada día, parece que vivimos en una especie de ciencia ficción, un ambiente casi apocalíptico, con el surrealismo como uno de sus elementos principales. Es lógico que esto influya en nuestro estado de ánimo, en nuestra salud física y mental. La gente suele comentar a menudo en las conversaciones cotidianas lo mal que estamos. Sin dejarnos llevar por el catastrofismo, sin buscar culpables ni oscuras confabulaciones, lo cierto es que andamos revueltos. Aun así, hay ciertas cosas que, se miren como se miren, no admiten j - Que lo baile, que lo baile
Estamos metidos de lleno en el verano y, con ello, rodeados de fiestas por toda la provincia. Los pueblos pugnan por ver quien es el que contratas la mejor de las orquestas sin mirar, generalmente, los dineros que cada Ayuntamiento puede aportar con tal de mantener a los pocos habitantes que todavía quedan, junto con los llegados en estas fechas, para disfrutar del buen tiempo. Como soy un amante de la vida que conocí cuando estaba en los albores de juventud, no puedo evitar comparar aquellas orquestas compuestas por dos, tres o cuatro músicos, o alguno más, cuando algún indiano de la tierra regresaba con posibles, corría con los gastos, como muestra de que la vida no le había ido mal por las Américas. Normalmente en los pequeños pueblos las orquestras que contrataban no solían tener nombre propio que las identificara, sino que eran conocidas por el nombre del responsable de juntar a los que formarían parte de la futura orquestina. En algunos lugares con pocos medios se arreglaban con un acordeón, una - Los 'niños' del 66 cumplen 60 reunidos en su Ciñera natal
Hay pueblos que forman parte de una vida y otros que, directamente, son parte de ella. Para los niños y niñas que nacieron en Ciñera de Gordón en 1966, aquellas calles, aquellas aulas y aquellos juegos compartidos son mucho más que un recuerdo. Son el escenario de una infancia común que, seis décadas después, volvió a reunirlos. La generación del 66 se encontró de nuevo en su pueblo para celebrar una fecha muy especial: los 60 años. Algunos ya los habían cumplido y otros lo harán a lo largo de los meses que quedan de este año, pero todos compartían algo mucho más importante que una cifra: haber nacido y crecido juntos en una Ciñera minera, bulliciosa y llena de vida. Ciñera, «el pueblo minero por excelencia», los vio nacer en aquel 1966 del baby boom, cuando las calles estaban llenas de niños y niñas y las aulas también daban buena cuenta de aquella generación. Fueron años de juegos, colegio, amistades y primeras aventuras. Una época que hoy queda lejos en el calendario, pero que perman - Los vecinos... uno por uno
'Los Cuadernos del Casino V', que se presentó en el Casino de Cármenes, nos invita a pensar en cuatro entregas anteriores de esta iniciativa, un cuadernillo anual titulado 'Puerta por puerta' y que hace exactamente eso, ir contando la historia de los vecinos, de los antepasados recientes, su anecdotario... puerta por puerta ¿Quién vivió y vive en cada casa? ¿de qué familia son? ¿a qué se han dedicado? ¿dónde han emigrado?... y todo ello ilustrado con fotografías. Una idea de esta asociación cultural que ha cuajado entre los vecinos y a la que aún le queda recorrido... «al menos dos números más; acabar la calleja del cuartel, el barrio de arriba y el barrio de abajo», explican. Vecinos, veraneantes que se han convertido en vecinos, tristes ausencias, triunfadores; la vida de los de Cármenes que, curiosamente, no saben su gentilicio, tal vez por ser el único pueblo con ese nombre que hay en todo el país. «No tenemos respuesta a la pregunta; y los que nos proponen no nos seducen realmente nada� - Los leones y las conchas del viejo Casino de León
Nada chirriante, la verdad, sino todo lo contrario a pesar de tener a su lado otros edificios singulares, como Casa Botines (modernista ella, de 1892) o el Palacio de los Guzmanes (renacentista, del siglo XVI). Y si lo comparamos con sus vecinos de la plaza de la Libertad (hoy plaza de Santo Domingo), realmente es diferente, sí, único en cuanto a su envoltorio, debido a la utilización del ladrillo caravista palentino. Criticado en su momento –faltaría más–, resulta que, de todo el casco urbano, al menos para mí y dentro de su estilo, es el edificio más espectacular e igualmente destacable. Estoy hablando del viejo Casino Recreativo (actualmente sede de una entidad bancaria). Lo hago admirando su color rojizo, producido por los ladrillos endurecidos por la presión y el calor del fuego; por dos detalles singulares, casi secretos (en los que insistiré más tarde), y por el contraste blanco, que ofrecen sus ochenta y cuatro conchas (tachonadas en dos de sus frentes) y el escudo de León, protegido por do
15/06/2002 