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- Prioridades
Pues ya estaría. A celebrar. Tranquilo, avezado lector, que no me refiero al día de este nuestro engendro autonómico que tanto nos ilusiona a usted y a mí, sino al mensaje de las jefas del socialismo tras tomar posesión de sus sueldos y dejar en evidencia que poco les importa lo demás, que les da igual no ser capaces ni de imaginar una alternativa a una derecha que sigue acumulando décadas en el poder. Ya tienen todo lo que querían, así que ahora comienza la burda teatralidad, los gestos circunspectos y el lenguaje tremendista para tratar de hacer ver que les preocupa muchísimo qué será de nosotros todo el otoño (porque el verano es para descansar y lucir palmito, por supuesto) y durante los próximos cuatro años con un gobierno de populares y fosforitos. No cuela. Su prioridad ha quedado clara por mucho que sobreactúen a partir de ahora ante el pacto que firmarán más pronto que tarde y que al día siguiente cada uno interpretará a su manera, tal y como está ocurriendo si seguimos hacia el sur - 'Semos' diferentes como Torrente
Cuando un Estado fracasa, debido a una guerra, a una crisis económica, a un cataclismo natural, la Nación, que es el ente en que se sustenta, también se va a la porra, por expresarlo educadamente. La diferencia entre Estado y Nación es clara: el Estado es el conjunto de instituciones que gobiernan la vida de un país: el Rey, el Consejo de ministros, el ejército, la policía, etc. La Nación es «el conjunto de personas que comparten lazos culturales, religiosos o de identidad, que habitan un territorio común y poseen un sentimiento de permanencia». Ejemplos de esto que os cuento hay en la historia a porrillo...; quizás el más claro, y exagerado, es la caída, después de la I Guerra Mundial, del Imperio Alemán, del otomano, del ruso y del austrohúngaro: el Estado pierde y todo se desvanece como un azucarillo en el café. Sin embargo, España no. Recordar lo que sucedió en 1808, cuando el mejor ejército de mundo, el francés de Napoleón, invadió España, tomó Madrid, secuestró al Rey y, a pesar d - La educación nos 'amuebla la cabeza'
Atención, queridos lectores, a esta frase 'en cursiva': «Como decía Albert Einstein: 'La educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela'. Desde el Ministerio de Educación apostamos por un aprendizaje que trasciende la memoria: comprender, crear, pensar y conectar saberes con la vida. Porque educar es aprender para siempre». Esta es la publicación del Ministerio de Educación, que preside Pilar Alegría, el 22 de octubre de 2025. Ha revuelto el avispero hasta tal punto que los ataques no se han hecho esperar. Maldita la hora de esta ocurrencia del Ministerio, cuyo mensaje en sus redes sociales ha generado una enorme polémica, tanto por el mensaje en sí, como por el fondo que esconde. Muchos lectores han criticado la forma en la que dejan caer que la verdadera formación va más allá de lo que se está enseñando ahora en algunos colegios que se esfuerzan para que los niños aprendan lo más posible. Parece increíble que sea el propio ministerio el que trate de bajar e - León y el almacenamiento de energía
Mientras escribo esta columna casi un 70 % de la energía del sistema eléctrico nacional procede del sol y del viento. Un 20 % procede de las centrales nucleares y de las térmicas del ciclo combinado. En estos dos casos España depende del exterior para poder disponer de combustibles. Si el país aspira a mayor grado de independencia energética y a una reducción del precio del KWh a mínimos deben ganar peso el sol y el viento. El apagón fue aleccionador. Depender de la energía instantánea del sol y el viento en tiempo real es inestable. Pero eso no es incompatible con que aumente su peso. Si se almacena primero y se libera de forma controlada después, el problema de la potencial inestabilidad se resuelve. Para almacenar esa energía hay varias posibilidades: gas comprimido, agua embalsada, amoniaco (para hacer hidrógeno) o baterías. El almacenamiento va a constituir un activo estratégico para poder prescindir en mayor medida del gas y el uranio que no producimos. León tiene las bases para jugar un pa - El Sr. Lobo y el pacifismo del poncho
Pete Hegseth, secretario gomoso de Trump, se puso a citar la biblia pero le salió 'Pulp Fiction'. A quien no le pasaría. Con este mareo de sucesos todos confundiríamos a Jules Winnfield con dios, a Vincent Vega con Jesús y a Mia Wallace con la virgen María. Yo también estoy perdido, fundido por el más allá y todo lo de acá. Por Ormuz van pasando de forma aleatoria y horarios interrumpidos el petróleo y lo de Aliexpress, mientras Xi-Jinchez hace como que hace sin hacer, pero si Lula lo quiere nosotros también debemos. Estoy más mareado porque soy muy empático con lo ajeno, así me han educado, y me enfundo la piel de replicante sanchista con agobio. Trump no, Xi sí; guerra de Putin, pero no de Xi; María Corina no, Delcy sí; Netanyahu no, ayatolás diplomacia; M. Rajoy lo sabía, Pedro Superhéroe miraba a la nada pensando en todo; Kitchen justicia, Mascarillas, Servinavar, Forestalia, Begoña, hermanísimo, Ortiz, 'lawfare'; Orban no, el de Sudáfrica y Angola sí; Feijóo no, Otegui, Iglesias, Pui
10/02/1999 