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- León, a contrapié
Hasta el mismísimo Santiago Abascal, tan triunfalista siempre, mide mucho sus palabras respecto a lo que pueda pasar en las elecciones generales que acaba de convocar Pedro Sánchez. Una de las virtudes del presidente funambulista es saber elegir el momento, la clave de la política, y pillar al contrapié a sus rivales. A contrapié ha pillado a todo lo que hay a la izquierda del PSOE, es decir, a la verdadera izquierda, cosa que por otra parte no es demasiado difícil. Vuelve a mandarles un mensaje: poneos de acuerdo rápido, que si os damos más tiempo os perdéis en círculo sobre círculo. A la derecha y a la extrema derecha no les ha pillado tanto a contrapié, aunque a veces lo parezca por el titubeo de Feijóo y el mencionado Abascal ante el match ball por el que llevaban años piando, que se traduce en preocupantes tiritas conspirativas antes tener heridas democráticas, sembrando dudas sobre la legalidad de los comicios. Pero en León el movimiento de tierras, acaso un voladura controlada, tiene consec - Elecciones
Uno elige si pone a un putero de ministro, a un ladrón de hombre de confianza o qué trabajos encarga a su fontanera. Uno elige condonar la deuda a una comunidad autónoma a cambio de una investidura, amnistiar políticos presos o entenderse con los herederos de una banda terrorista. Uno elige hasta la mujer de la que está «profundamente enamorado» y dónde enchufa a su hermano. Uno elige no defender sus fronteras, olvidarse ocho años de los problemas de vivienda y también cuándo le viene mejor que se vote. Uno elige ser una oposición crispada, más preocupada por recuperar el poder que por los problemas de la calle. Uno elige navegar con narcotraficantes o si opta por el 'verdulerismo' para las portavocías. Uno elige hasta cuándo mantiene a un cargo público embarrado a más no poder en la negligente gestión de una catástrofe o sus prioridades nacionales a la hora de entablar amistades. Uno elige si en sus dominios compra con dinero público un ático de lujo, recorta en la prevención de los incendi - La generación diamante
Y la rueda que gira y gira sin parar. Llega el otoño, el inicio del oscurecimiento de la luz, matizados los colores, la vuelta a la tierra, al silencio, a la paz. El final del verano recala casi como si fuera una bendición. Atrás queda el olor a calamares fritos de los chiringuitos playeros, las sillas calientes de las terrazas de los bares, las estaciones de trenes resignadas a estas hordas que ya nada tienen que ver con el viajero, las playas atestadas de gentes, los centros de las ciudades más turísticas sometidos a la vergüenza del espectáculo, exhibidas como animales exóticos, desprovistas de sus gentes, de su ánimo, sacadas de la ecuación de la vida para convertirse en mera estrategia de mercado. Los no lugares haciendo patria hasta en los contenedores de basura. Cómo nos gusta la sensación de movimiento de la rueda a falta de algo con más veracidad, aunque la realidad sea que no nos hayamos movido ni un milímetro de nuestra poltrona de ciudadanas del primer mundo. Y cómo nos gusta pagar el p - Por otoño
Tanto tiempo esperando el llamamiento de Sánchez a nuevas elecciones que me ha sobresaltado. Todavía no lo creo porque en la manga del gobierno caben muchas más fechorías; desde mentir y robar, a la eliminación frustrada de una juez. A quienes son capaces de esto, nada se les pone por delante. Por eso y por el trecho que queda hasta los comicios, me han asaltado muchas dudas. Dándole vueltas, da por pensar en los complejos días venideros. Pero antes de seguir, escuchar a Vivaldi. Será en Brumario, como los jacobinos llamaron al próximo mes. Nombre que hace justicia a esta estación neblinosa y oscura. «Monotonía de lluvia en los cristales», recordaba Machado desde su escuela. Como profesor de francés, posiblemente –en un irreal salto de tiempo– escucharía 'Les feuilles morts' de Yves Montand. Hojas sin valor, metáfora, de abandono y soledad. Desde siempre el otoño rezuma tristeza y pesar. Pero eso es otra cosa. En tiempos remotos la vida parecía detenerse, el sol más tenue; en el verde tapiz - Por fin. Esperanza por fin
No cunda el pánico. Ni por asomo se me ocurriría escribir, y aún menos de forma crítica, de la nueva indumentaria –supongo que solo exterior– que para festejos varios y principales ha estrenado o inaugurado el siempre poco ponderado señor alcalde de la ciudad de León con motivo del festejo de 'Las Cantaderas' o, quizá mejor, para superior y mayor autentificación y lucimiento de su apego a lo leonés más atávico durante su ida y venida a la ceremonia o batalla dialéctica del Foro u Oferta a representar junto al cabildo catedralicio. No, no cunda el pánico. Comprenderán que no estaría bien que, ante la inesperada convocatoria de elecciones generales, este «incurable aprendiz de escribidor» que tanta lata, si no cabreo –de la segunda acepción, obviamente– les brinda alguna que otra semana con cuestiones políticas de vario ámbito territorial, hiciera mutis por los márgenes. Así que vayamos al grano, digo a las urnas. Conste que estoy encantado con la convocatoria de elecciones y por eso,
19/05/1938 