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- Es tiempo de soñar
Eran los primeros días de enero. Después de ocho partidos consecutivos sin ganar —eliminación de la Copa del Rey incluida—, la Ponferradina visitaba Lezama para verse las caras con el Bilbao Athletic. En el banquillo, un Mehdi Nafti que, pese a llevar únicamente cinco encuentros dirigidos, ya se veía en el centro de la diana de la afición. Como era tristemente habitual, la Deportiva perdió aquella tarde 'solo' por 1-0 en un partido igualado, un resultado que levantó esos autocomplacientes «al menos esta vez competimos» que siempre son el primer síntoma del fracaso. Días después, salió la noticia de que la dirección del club había decidido darle el mes de enero de margen al entrenador y empezar a juzgarlo con el mercado concluido. Nadie lo entendía. Los blanquiazules iban terceros por la cola. El temor por el descenso no dejaba de crecer. El Toralín cualquier día iba a arder. Son los últimos días de mayo. Después de una segunda vuelta alucinante con 37 puntos en su casillero, la Ponferrad - De juristas y/o papagayos
Martes, 19. Mi perro Blues me pasea, conecto por el móvil mi radio habitual y veo que la pantalla noticia negro sobre rojo una última hora: «La Audiencia Nacional imputa al expresidente Zapatero». Incredulidad. Tristeza. Tristeza que pronta aderezada de dudas (¿cloacas judiciales, policiales y políticas; control del poder judicial por la 'puerta de atrás'?) da paso a una reacción visceral de suspicacia y justificación de la imputación en una maniobra proveniente de alguna/s de las citadas pocilgas. Busco en internet el auto de imputación, aún ningún medio lo ha publicado. Leo entonces la nota de prensa de la Audiencia Nacional a cuyo gabinete hay que agradecerle el uso de algunos verbos en tiempo pospretérito, condicional o potencial más propios, para mí, que las afirmaciones en presente indicativo referidas a Zapatero, en el más tarde conocido auto. Mas, típico, no hizo falta conocer el citado auto para que gran número de medios y ciudadanos se convirtiesen por arte de birlibirloque bien en ex - Una mosca en el Musac
Esta primavera fui a ver una exposición muy importante para la ciudad en el Musac, había un cuadro enmarcado en vidrio de una mujer desnuda y una mosca dando vueltas por su cuerpo, aunque en su origen en los años setenta fueron más moscas, las mujeres eran reales y las sedaban para el proceso. Pensé que esto sí que es algo kafkiano para estos tiempos y que la relación personal con una mosca la hemos tenido muchas veces inclusive en ocasiones hasta tener una conversación con ellas, no diría que íntima, pero si visual, y esto me recordó una 'historia de aquí' cuando éramos kafkianos sin saber quien era Kafka, aunque el puente de Carlos, su casa y su tumba en Praga eran y son lugares de culto. Entre los años sesenta y setenta se hicieron clásicas aquellas siestas a eso de las dos de la tarde durante los meses de julio y agosto en plena cosecha de cereal, cuando el campo huele a trigo. Las horas de la siesta son las de máximo calor en el páramo y las olas de calor son habituales desde siempre a estas - El rugido del olvido
Existe un lugar de lamento acomodado en las barras de los bares. Un territorio de siete reservas de la biosfera donde la despoblación es como la sombra de un ciprés, donde la juventud se marcha con un hasta siempre, donde la economía se sustenta a base de pensiones y los malos datos económicos se acumulan con la frialdad de quien ya no espera sorpresas. No es una percepción ni un agravio: es una realidad documentada, y reiteradamente ignorada por quienes tienen la obligación de corregirla. A principios de mes quedó retratado, una vez más, el alcance de ese olvido. La directora general de Aena llegó, sonrió y se fue sin dejar ningún compromiso sobre la terminal de mercancías del aeropuerto. Se ofreció a mediar con operadores privados y, como siempre, a delegar en la Diputación lo que debería corresponder al Estado. En Vitoria, en cambio, la terminal de carga opera con apoyo institucional y nunca tuvo que mendigar mediaciones. Existió una ruta que vertebró media España, hoy hospedada en el Ministe - Tedeum
Es posible que este nombre no te suene. Está en latín y es una oración cuya música conoces, aunque este año no la escuchaste. Se trata de un canto de acción de gracias, creado por un clérigo en el siglo XVII. La estrofa saltó a la fama por algo tan estúpido como un evento musicaloide: El Festival de Eurovisión. A mí, este tipo de música, no me gusta. Pero tampoco me gusta que la prohíban. Por eso este año lo seguí, al margen de la Televisión espantosa. Volviendo al Tedeum y a la paz del Papa, no todo es orégano en la historia sagrada, donde las guerras no han faltado. En Oriente siglo III, el cisma de Arrio dio origen al arrianismo, religión que trajeron los visigodos a España. Siglos después, el patriarca de Constantinopla –Miguel Cerulario– consumó el cisma entre la iglesia católica y la ortodoxa. Siglos después en Francia, los cismáticos albigenses fueron eliminados en una especie de cruzada sangrienta y confusa. Porverbial fue la respuesta de Simón de Montfort cuando los soldados
04/10/1895 