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- De bien nacidos
Ahora hay que hacer las frases largas y retorcidas, encabalgar los verbos y los adjetivos, elegir sujetos que mezclen las voces y cambien los escenarios, hablarle al teléfono sin que haya nadie al otro lado, y escucharle también, soltar ideas como haces muchas fotos y no las miras nunca, volver al pasado pero sin rebobinar, adelantarse al futuro, yuxtaponer mucho, así como para que no te entienda nadie, pasar de la literalidad a la improvisación, que no se te vea venir la rima, incluso dejar alguna errta… Hay que practicar narrativas desbocadas si lo que quieres es demostrar que no ha sido una máquina la que ha escrito todo esto. Cambia la forma de escribir y cambia la forma de leer y como consecuencia también de pensar. Se siguen buscando con desesperación historias que despierten emociones que no resulten tan fugaces como las demás, con las que poder consolarte o flagelarte a solas después, sobre todo se buscan historias que te den la razón en aquello que tú ya sabías, unas con la ayuda de la inte - Personajes de nuestra histeria 2 / Gaudí
A don Antoni, llamado Antonio en tiempos de menor respeto por otros idiomas peninsulares, se le asocian de inmediato y popularmente tres peculiaridades: los edificios insólitos, la beatería y el sistema tranviario barcelonés. Ahora, también, el hastío. De Osaka a Pontevedra el público venera al genial creador catalán (así, las tres palabras seguidas). Esa adoración lo ha convertido en marca de éxito, marchamo irrefutable, etiqueta de postín, vitola pata negra y, al fin, fértil sumidero de expectativas y excrecencias culturales. Su nombre no cabe pronunciarse en vano, hueco o tragaluz, constando para sus admiradores como genio creador y para sus correligionarios como siervo de Dios y venerable individuo, lo que debe ser molón, ojo, 'cuidao'. Por su parte, León hace gastado alarde de dos obras tempranas del maestro que, con la cántabra de Comillas, suponen ejemplares únicos fuera de 'els Països', urogallos de la edificación. Sin embargo, en ambos casos leoneses don Antoni acabó escaldado y hasta - Manolín
Es muy complicado, parece casi imposible, que haya un trabajador de lo público, municipal en este caso, del que todo el mundo hable bien y, además, lo haga de manera sincera. Salvo que el trabajador sea Manolín el de Valverde. Es muy complicado, parece casi imposible, que haya un obrero de un Ayuntamiento del que lo primero que se diga es que se trata de un gran trabajador. La creencia general para con el gremio es que tiran más bien a poco hacendosos... Salvo que el trabajador sea Manolín el de Valverde, el que llegaba en mitad de la nevada o soportaba estar arreglando una avería del agua en un día de perros. Se acaba de ir, de jubilarse, como le gusta a él hacer las cosas, en silencio, sin alharacas, dando cuenta solamente a su conciencia, por más que son muchos los vecinos a los que les hubiera gustado poder estar y participar en la despedida de un buen tipo, una buena persona y eso tan difícil de encontrar, un hombre cabal. Manolín el de Valverde. Es cierto que contaba con una ventaja, ser el hijo - Verbos de color azul
«Canta el pájaro sin saber que canta y el niño juega sin saber que juega». No le tocaba hoy a mi admirado Galeano aparecer por aquí, que hay varias canciones que combinan con las noticias semanales y optando a ser citadas. Pero esa frase del sabio creo que debe constar en acta, como defensa perfecta para varias cosas que están siendo prohibidas con amenaza de multas. Será por ser de tierra adentro, pero desconocía que, según la Ley de Costas, llevarte un puñado de arena, conchas o piedras de la playa está prohibido con multas de 100 a 60000 euros. Llevarse esas cosas es un grave problema para el ecosistema costero y uno descubre de repente que convirtió a sus amigos en delincuentes, pidiéndoles siempre una piedra del lugar al que viajaran. Daba igual de costa, montaña, volcán o cueva. Debe ser de vital importancia, a juzgar por las veces que ayer lo repitieron, la prohibición de hacer agujeros en la arena en los que quepa un niño o provoquen caídas de mayores, con su correspondiente multa. No s� - El embudo prevacacional
Llegó el tan ansiado verano (¿usted cree, señor guardia?) y la mayoría de la gente quiere disfrutar de eso que los nuevos tiempos han dado en llamar 'desconexión'. O lo que es lo mismo: gozar de unas felices y prósperas vacaciones (al estilo navideño), que cada cual se monta como puede y su bolsillo le permite. Que suele ser la madre del cordero. Ahora bien –y esto es algo irrefutable–, con eso de los créditos personales, al consumo o como quiera que se llamen en la actualidad, las penas son menos, aunque la deuda se arrastre durante todo un año. Es la respuesta de esta sociedad atribulada y hostigada que soporta carros y carretas mes tras mes. La política y sus consecuencias económicas marcan la pauta del españolito de a pie, a quien guarde Dios (versión libre del poemario 'Campos de Castilla', de Antonio Machado). De manera que en este mundo traidor, donde «nada es verdad ni mentira» (dixit Ramón de Campoamor), también hay quienes no descansan por intereses innobles. O, si cabe, algo más i
15/01/1859 