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- Una mosca en el Musac
Esta primavera fui a ver una exposición muy importante para la ciudad en el Musac, había un cuadro enmarcado en vidrio de una mujer desnuda y una mosca dando vueltas por su cuerpo, aunque en su origen en los años setenta fueron más moscas, las mujeres eran reales y las sedaban para el proceso. Pensé que esto sí que es algo kafkiano para estos tiempos y que la relación personal con una mosca la hemos tenido muchas veces inclusive en ocasiones hasta tener una conversación con ellas, no diría que íntima, pero si visual, y esto me recordó una 'historia de aquí' cuando éramos kafkianos sin saber quien era Kafka, aunque el puente de Carlos, su casa y su tumba en Praga eran y son lugares de culto. Entre los años sesenta y setenta se hicieron clásicas aquellas siestas a eso de las dos de la tarde durante los meses de julio y agosto en plena cosecha de cereal, cuando el campo huele a trigo. Las horas de la siesta son las de máximo calor en el páramo y las olas de calor son habituales desde siempre a estas - El rugido del olvido
Existe un lugar de lamento acomodado en las barras de los bares. Un territorio de siete reservas de la biosfera donde la despoblación es como la sombra de un ciprés, donde la juventud se marcha con un hasta siempre, donde la economía se sustenta a base de pensiones y los malos datos económicos se acumulan con la frialdad de quien ya no espera sorpresas. No es una percepción ni un agravio: es una realidad documentada, y reiteradamente ignorada por quienes tienen la obligación de corregirla. A principios de mes quedó retratado, una vez más, el alcance de ese olvido. La directora general de Aena llegó, sonrió y se fue sin dejar ningún compromiso sobre la terminal de mercancías del aeropuerto. Se ofreció a mediar con operadores privados y, como siempre, a delegar en la Diputación lo que debería corresponder al Estado. En Vitoria, en cambio, la terminal de carga opera con apoyo institucional y nunca tuvo que mendigar mediaciones. Existió una ruta que vertebró media España, hoy hospedada en el Ministe - Tedeum
Es posible que este nombre no te suene. Está en latín y es una oración cuya música conoces, aunque este año no la escuchaste. Se trata de un canto de acción de gracias, creado por un clérigo en el siglo XVII. La estrofa saltó a la fama por algo tan estúpido como un evento musicaloide: El Festival de Eurovisión. A mí, este tipo de música, no me gusta. Pero tampoco me gusta que la prohíban. Por eso este año lo seguí, al margen de la Televisión espantosa. Volviendo al Tedeum y a la paz del Papa, no todo es orégano en la historia sagrada, donde las guerras no han faltado. En Oriente siglo III, el cisma de Arrio dio origen al arrianismo, religión que trajeron los visigodos a España. Siglos después, el patriarca de Constantinopla –Miguel Cerulario– consumó el cisma entre la iglesia católica y la ortodoxa. Siglos después en Francia, los cismáticos albigenses fueron eliminados en una especie de cruzada sangrienta y confusa. Porverbial fue la respuesta de Simón de Montfort cuando los soldados - Las enfermeras mártires
Pasado mañana se cumplen cinco años desde que, el 29 de mayo de 2021, fueran beatificadas las 'enfermeras mártires de Astorga' –así se las conoce– en la catedral asturicense por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la entonces congregación –hoy dicasterio– para las Causas de los Santos; una buena ocasión para conocer su historia, ¿no crees? No habían transcurrido tres meses del inicio de la Guerra Civil cuando, el 28 de octubre de 1936, tres mujeres de familias religiosas, con orígenes en Astorga –María Pilar Gullón Yturriaga, de 25 años; Octavia Iglesias Blanco, de 41, prima segunda de la anterior; y Olga Pérez-Monteserín Núñez, de 23, hija del pintor Demetrio Monteserín–, fueron asesinadas 'in odium fidei' en la localidad asturiana de La Pola Somiedo, alcanzando así el martirio. Habían sido enviadas el 8 de octubre como voluntarias de la Cruz Roja a un hospital del ejército sublevado allí situado; pero, finalizado su servicio, quisieron continuar... El 27 de octubre los at - Lazúrtegui: el Bierzo y el mar
En una época en la que los caminos eran escasos, tortuosos y, durante buena parte del año, casi impracticables, el ferrocarril surgió y se convirtió en algo más que un simple medio de transporte en la provincia de León. Aquel moderno y veloz caballo de vapor estaba llamado a convertirse en la gran vía de comunicación capaz de romper el aislamiento de las cuencas mineras bercianas y de enlazarlas con los puertos, los mercados y las ciudades industriales del norte de España. Allí donde apenas llegaban los caminos, el tren abría una puerta al progreso. El Bierzo encontró en Julio de Lazúrtegui a uno de los grandes impulsores de aquel sueño industrial. Este empresario vasco, hoy recordado en la plaza que lleva su nombre en el centro de Ponferrada, ideó un ambicioso proyecto para crear «una nueva Vizcaya en el Bierzo», una comarca capaz de transformar el hierro y el carbón en riqueza, empleo e industria. No se trataba únicamente de explotar las minas, sino de articular todo el territorio en torno a
06/05/2018 