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- Lidia Coca: "Mi obsesión es que la gente de mi generación pueda volver a trabajar en Ponferrada"
Atraer tecnología, generar empleo de calidad y renovar la ciudad. Son algunas de las metas que Lidia Coca sitúa sobre la mesa en esta entrevista con La Nueva Crónica en la que repasa la gestión al frente de su Concejalía. La edil pone el foco en proyectos como el Centro de Innovación, la cubrición del canal de Cornatel y la llegada de nuevas empresas y entidades tecnológicas, pero también en una cuestión que reconoce como una de sus principales obsesiones: que los jóvenes que se marcharon puedan volver a trabajar y desarrollar su vida en la ciudad. — Empezamos haciendo balance del mandato, que ya está cerca de terminar. Mirando hacia atrás, ¿de qué es de lo que más orgullosa se siente hasta ahora? — Lo que más me gusta es siempre intentar ayudar a la persona que te lo pide, al vecino que te viene todos los días: «Oye, por favor, tengo este problema». Pero luego, dentro de los grandes proyectos que llevo desde Fomento o desde Relaciones Institucionales, tirando de contactos de personas que - Tres vidas, tres siglos, tres ejemplos en el día del mayor
"Por ahí tengo la carta, me escribieron del PSOE, cuando era alcalde de Cebanico (1983-1987) para invitarme a una convención de alcaldesas del partido, con la recomendación de que hiciera todo lo posible por asistir pues éramos muy pocas". Y suelta una carcajada. A la noticia no le verías la gracia si no fuera porque a quien iba dirigida era realmente un hombre, un alcalde, que este mismo viernes cumplió cien años rodeado de su familia en Mondreganes y una excelente memoria y lucidez. El misterio está en que este axalcalde se llama Ángeles, concretamente Ángeles González Iglesias, y nació en La Riva el 2 de octubre de 1926. En esa fecha está la clave del entuerto: "Las cosas de entonces. El 2 de octubre es el día de los Ángeles Custodios… pues que se llame Ángeles, qué es varón… bueno. Los curas de entonces, ya se sabe". Ángeles en su pasatiempo favorito, hacer sopas de letras, y leyendo el periódico del día que nació. | FULGENCIO FERNÁNDEZ Y si no se sabe que se lo pregunten al que est - Ladra, Moure, ladra
Yo sólo quería que pusiera en el periódico 'culpables'. No quiero dinero, no quiero nada más. Fíjate si nos conformábamos con poco». Se lo dijo esta semana Manuel Moure, padre de uno de los seis mineros fallecidos hace ahora 13 años en el pozo de Tabliza, al periodista Nacho Barrio, después de enterarse de que la Audiencia Provincial ratificaba la sentencia que absolvía de cualquier responsabilidad en aquel accidente a los dueños de la empresa. Son culpables, Moure. Ahí lo llevas. Yo no sé si debieron tomar más medidas de seguridad, evitar que los mineros entrasen a una mina que llevaba días apestando a gas (obviamente creo mucho más tu versión que la suya), pero sí se que son todos culpables. Son culpables los empresarios de brindar un trato vejatorio a las familias de las víctimas.Son culpables los sindicatos de guardar un insultante silencio durante este tiempo con el que, una vez más, han quedado retratados.Son culpables los políticos a los que se les llena la boca de clase obrera y miner - Arturo Nogueira
Finalizaba octubre de aquel año de 1943. Las oscuras calles del barrio del Paraisín de Ponferrada se iban cubriendo de hojas que el aire indómito arremolinaba en aquellos rincones, donde las viejas casas del barrio se guarnecían unas a otras de aquellas inclemencias del invierno, que nunca tuvo piedad con aquellas familias trabajadoras que sobrevivían gracias al milagro de la honradez y el duro trabajo, que acuñaban los carnets de identidad de aquellos ponferradinos, que, como todos en el país, miraban al cielo, agradeciendo el seguir vivos y suplicando que el próximo invierno fuera más benévolo que el anterior y no hiciera tanto frío, porque este recorría las entrañas de aquellos que habían sido testigos de una maldita guerra, que solo pensar en ella hacía helar la sangre también por dentro, que naturalmente no tenía otro abrigo que el de la resignación. Así, mientras el aullar del viento golpeaba las ventanas de la mejor habitación de la casa, a la espera de un gran acontecimiento, como era - Eructa el amo, patada al perro
Decía El Tumbao cuando se ponía extraordinario a defender tanto los derechos humanos como los perrunos —que viene bien recordarlo esta semana que han hecho otra proeza en la Cabrera— aquello de «vamos a ser justos, si eructo yo (en realidad él decía eruto) no le pegues unas patada al perro». Viene la cosa a cuento en lo tocante a que he vuelto a sufrir un ataque de los lobos (en lleunés guardias civiles de Tráfico de a dos en dos)y no veo nada justo que si yo voy todos los años a comer los pinchos que generosamente nos ofrece la Guardia Civil por las celebraciones de la Santísima Virgen del Pilar, patrona de la Benemérita, que vengan los de tráfico y me cobren los pinchos incluso con adelanto o con carácter retroactivo, no se bien. Porque otros años, incluso el mismo día del Pilar, por la noche, ya me atacaron a la entrada de la gasolinera de Boñar, que encima erra fiesta. Me informaban de la infracción, con pelos y señales, a lo que argumentaba. - Señor, si llego a saber que me iban a cobr
10/07/2008 