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- ¿Será por el eclipse?
No sé si será un efecto adelantado del eclipse de sol o que tengo mucho karma del malo acumulado por tantos pensamientos y alguna que otra acción que podrían llevar perfectamente el 666 como prefijo, pero una serie de catastróficas desdichas me ha atropellado en este inicio de agosto. No creo que sea buena señal para alguien que aprecia mucho las coincidencias y casualidades que se me rompa a la vez el coche, el móvil y la tarjeta de crédito. La probabilidad debe de ser bastante baja, pero así ha sucedido. Es esa misma clase de suerte que la de aquel al que una mierda blanca caída del cielo le decora de repente la coronilla. ¡Plam! Diana. Y está claro que, por desgracia, ya sabemos bien que las tragedias humanas no entienden de bajas probabilidades. Pido perdón por adelantado por parecer un quejica de manual y porque no tengo otro asunto sobre el que escribir en el verano más seco de noticias que recuerdo, pero hoy vuelvo a pasar por aquí con varias canas más, la mirada un poco más oscura y la me - Gafe
Por lo visto, soy un gafe. Estos días pasados el fuego incontrolado e inmisericorde hizo arder mi paraíso de la ribera del Porma, los Arribes del Duero y una gran parte del Valle del Tiétar. Los que me seguís, supongo que leísteis, esta primavera, los dos artículos en los que os hablaba de ambos lugares, que, como os conté, poseen algunos de los parajes más hermosos de la comunidad artificial dónde vivimos. Si a estos añadimos el Bierzo, mi refugio espiritual de cabecera, que se prende un año sí y otro también, llegaréis a la misma conclusión que yo: soy un gafe de manual. A partir de hoy intentaré, cuando no sepa de que escribir o cuando la actualidad me agobie más de lo habitual (casi siempre), contaros cosas de los campos de secano sin un árbol en kilómetros y kilómetros de Valladolid o de Palencia, de los engañabobos burgaleses que venden como maravillas de la naturaleza unas hoces que no merecen la pena o de una cueva que, al lado de la de Valporquero es un quiero y no puedo; los de Burg - León y el relato romano
El escaso eco que recoge la conservación de restos romanos en León es posiblemente producto de la incomprensión. El Imperio Romano aparece como una foto fija de soldados con sandalia y escudo grande con colorines. Para muchos, una curiosidad que queda en anécdota, aunque no se reconozca en público. Roma necesita un relato comprensible para mayorías, si queremos que se dé la importancia que tienen a sus restos. El Imperio Romano en la provincia de León actual no fue Las Médulas, ni Astorga, ni las murallas de León. Roma fue un sistema de organización, por lo que reducirlo a un lugar carece de sentido. El Lago de Carucedo, un tanque de decantación artificial para una mina, se entiende al lado de Astorga, que se explica, a su vez, con la presencia de León, que no tiene coherencia sin Lancia o Castro Ventosa, que no se comprenden sin Las Médulas o los canales de La Cabrera. Nada romano tiene sentido sin el conjunto. Lo que hoy ocupa León fue un espacio singular, diferente de otras zonas de la penínsul - Para ciervos con criterio, Tomás
Lo del Ciervo Tomás, en Linarejos, Zamora, también ocurrió en La Vecilla (León). Así que habrá que preguntarse porque estos dos animales hicieron lo mismo, buscando su acogimiento, como si fueran una mascota común, en dos lugares poblados por el ser humano. Desconocemos cómo se resolverá el caso en la localidad zamorana, pero si en la leonesa parece que se llevaron al animal al hábitat que le correspondía, en Linarejos no valió el mismo procedimiento. Hubo consenso en el pueblo, en efecto, para que una vez sedado Tomás fuera trasladado al monte público del que procedía, a 50 kilómetros de distancia. Pero el ciervo ha vuelto, hecho a la querencia por la localidad y al afecto de los quince vecinos y unos cuantos visitantes que vienen a verlo atraídos por la circunstancia. Seis días tardó en volver el cérvido a Linarejos, así que esa fidelidad fue compensada por los lugareños, según leo, con medidas preventivas a base de carteles en las que se especifica lo que no se debe hacer con Tomás, pue - Tres días para saborear Coyanza
La gastronomía, la música y el ocio al aire libre volverán a darse cita este verano en Valencia de Don Juan con la celebración de la VI edición de Castle Food, un evento que, del 7 al 9 de agosto, transformará el Jardín de los Patos, en el Parque Félix Rodríguez de la Fuente, en uno de los grandes puntos de encuentro del sur de la provincia. Durante tres jornadas, el recinto reunirá una variada oferta gastronómica, puestos de market, espectáculos para toda la familia, conciertos y sesiones musicales en una propuesta concebida para disfrutar sin prisas, compartir mesa y vivir el mejor ambiente estival. Convertido ya en una cita imprescindible del calendario coyantino, el festival ha consolidado una fórmula que combina sabores, entretenimiento y cultura, atrayendo cada verano a miles de visitantes que eligen la localidad para pasar una jornada con amigos o en familia. Puestos de market, una variada oferta gastronómica, actuaciones para toda la familia y música en directo son los ingredientes con los
16/06/2008 