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- Por qué no celebramos a los comuneros
Llamé a mi tía Maricarmen para felicitarla por su cumpleaños. Me contó que seguía luchando contra sus achaques y dolores óseos. Su día coincidía con otro aniversario: el de la batalla de Villalar. Sus guerras de la edad eran propias, pero esa guerra comunera la sentía ajena. Con una indignación contenida, se desahogó espetando qué no sé qué teníamos que ver los leoneses con los comuneros. Esta Pascua paseé por la feria del libro de Valladolid y me topé con un antiguo ejemplar sobre la historia de los comuneros; observé el manuscrito como los agnósticos contemplan las Sagradas Escrituras, como si esos sublevados fueran unos Reyes Magos venidos de Oriente en los que hubiese que tener fe. Si en los comuneros había un Baltasar, sí que creo en ellos: siempre me ha traído lo que he pedido. No nos lo han puesto fácil para sentir como propio todo lo que rezume cierto aroma al agua del Pisuerga. Para el olfato leonés, las sustancias inodoras vallisoletanas desprenden un olor nauseabundo. Cuando fui - ¡Dejadnos morir en paz!
Hay palabras que llegan al mundo rural como salvíficas. Antes fueron desarrollo, modernización, reconversión. Ahora comparecen con la sonrisa impecable de la transición ecológica. Nadie discute la necesidad de abandonar los combustibles fósiles ni la obligación moral de frenar el desastre climático. Lo que conviene discutir, precisamente por eso, es el uso fraudulento de esa necesidad. Porque no toda transición es limpia por decreto ni toda infraestructura con etiqueta verde merece una bendición automática. El Alto Sil y Gistredo vuelven a estar en el punto de mira eólico. Hace apenas tres meses se desestimaron los dos últimos proyectos planteados por Repsol en estos montes y ya surge una nueva amenaza, esta vez vinculada a fondos de inversión británico y neozelandés. El capital cambia de pasaporte, pero la lógica permanece intacta y no pretende otra cosa que mirar al territorio rural como una superficie disponible, como un espacio vacío, como un lugar donde otros pueden decidir lo que se instal - El otro como infierno y como demonio
La demonización del otro no es nueva. Es una vieja treta. El otro siempre representa lo desconocido, lo diferente, y en el mundo rico (sobre todo) odiamos alejarnos de nuestra zona de confort. El otro viene a subvertir los valores amasados a lo largo de la historia en un territorio, juzga el pensamiento conservador, que cree en el mantenimiento de la tradición y de la costumbre como garantía de estabilidad. Lo nuevo es impredecible y puede cambiar las cuotas de poder. Alterar los parámetros de la cultura o de la religión (una forma de cultura, también) produce alergia al que cree que la cultura está anclada a las fronteras y limitada por los muros. La historia nos enseña que es difícil, o imposible, poner puertas al campo: el polen de los mitos, las creencias y las artes viaja incluso a pesar de los grandes dictadores. Pero la inmigración, que es la 'otredad', ha sido demonizada y no es sólo un asunto contemporáneo. Lo extranjero nos ha construido, el viaje es lo que importa. La literatura se creó co - De la tetraplejia al sueño olímpico del culturismo adaptado: el berciano Will Anthony ya está en el Mister Olimpia
Hubo un momento en el que el berciano Will Anthony no podía moverse del cuello hacia abajo. Hoy, cinco años después, eso es un recuerdo motivador, que solo le sirve para estimular sus ganas de alcanzar la cima del culturismo adaptado mundial. El deportista ponferradino acaba de regresar de competir en la prestigiosa Arnold Classic, el campeonato impulsado por Arnold Schwarzenegger al que solo se accede por invitación. Ha participado en dos de sus ediciones internacionales —Estados Unidos e Inglaterra— y sus resultados hablan por sí solos: quinto en una y tercero en otra, lo que le ha permitido sumar puntos y clasificarse para el gran objetivo de su carrera: el Mister Olympia. Es la edición 38 y su dimensión es tal que el máximo premio llega a los 750.000 dólares. "Es un privilegio llegar a un nivel tan alto", reconoce. Y no es para menos. El Mister Olympia es la cumbre de este deporte. Justo por debajo está la Arnold, donde ya ha demostrado que pertenece a la élite. Ahora el berciano sube al podium - Abril no miente nunca
Escribe Manuel Vilas en su magnífica novela 'Islandia', en la que cuenta la separación de un pareja cuando ella le dice: «He dejado de quererte», que «hay cosas que no mienten: el mar, la nieve y la música». Y el cronista se permite discrepar, pues el mar le ha fallado, la nieve también, y la música depende porque escuchar ahora a Rosalía es más un tormento y una mentira que una verdad, se oiga como se oiga. He dejado de quererte. Ojalá fuera así como se despidiera de nosotros la misma vida, cuando llegue ese final de rostro impenetrable que a todos nos ha de llegar un día. anunciándonos la mala nueva. Porque eso supone reconocer que alguna vez nos quiso, y que ese fue el motivo de nuestra unión y la causa de haber compartido tiempo y sentimientos. Quien no miente nunca es abril. Abril es como el Evangelio, que tiene respuestas para todo y consuelos para todos los males de este vida. En abril, el que no se consuela es por que no quiere. No tienes más que entrar en abril y dejarse llevar por fiest
04/08/2003 