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- La última trinchera
No hay quien pille al reloj en esta carrera finita en la que todo muta, hasta nosotros. Y lo vemos pasar, a veces con menos pasividad que otras, porque hubo un tiempo en el que importaba el ahora tanto que los mineros llegaban a cambiar la luz por los sótanos de los pozos solo para defender ser lo que eran: los que arañaban el carbón de las minas bercianas. Vuelve el eco de aquellas movilizaciones tras apagarse la última mecha minera en Torre. Y lo hace desde Asturias. En Tormaleo, cinco mineros recuerdan aquellos encierros de nuevo. Ahora no pelean por mantener viva la empresa. Lo hacen porque se les adeudan 12 nóminas. Y se ahogan, dentro o fuera del pozo. No soportan más la presión de trabajar sin cobrar, algo a lo que debería ponerse coto sin que fueran ellos los que se jugaran el tipo restándose el sol. Pero han pasado tres décadas y todo muta, hasta nosotros, menos lo inconcebible. Cambian las consignas, los nombres de las minas, pero los encierros mineros vuelven a recordarnos que hay luchas que - Perec, el hombre que se negó a olvidar
Perec se hace famoso con 29 años, cuando gana el Premio Renaudot de las letras francesas con 'Las cosas' donde retrata las carencias que detecta en la década de los 60 a través de una pareja atrapada por su apego a las cosas materiales. Pero desde niño ya escribía, brújula y motor de su vida. Decía que «quería escribir todo lo que los hombres quieren escribir, y juntarlo todo, y guardarlo todo para que no se pierda nada, para que nada se olvide». Visionando este documental –a partir de fotografías, películas domésticas y documentos personales– concluyes que para él escribir era su forma de entender, de entenderse. Escribía para «descubrir el mundo en el que vivo, el mundo en el que escribo, y yo, escribiendo». Mientras se prepara para ser paracaidista, escribe a un amigo: «El primer deber del escritor será, pues, ser lúcido, de buena fe (…) Su obra sigue siendo el reflejo sincero de su personalidad». Después de esta época donde se «encuentra y define a sí mismo» –al atreverse a s - Recordar es vivir dos veces
No sé si son los años o el amor que tenemos por lo vivido que, cuando nos encontramos con algún amigo (cosa frecuente en una ciudad como la nuestra), de los que conocemos desde que teníamos muchos menos años y es imposible no pararte para sacar a relucir aquellos recuerdos que, aunque a veces resulten repetitivos, siguen estando presentes en nuestras vidas y que compartimos con los de nuestra edad, es decir, peinando canas, o sin peinar ya, porque como me dice mi nieta: «Abuelo, que se te ve el cartón». Ahora es frecuente escuchar sentencias que, provenientes de los descendientes menores en muchos casos, te sitúan en la realidad y en el tiempo en que vivimos, lo cual no es malo, simplemente es notar el paso de los años que te sirven para comparar, cuando pasas al lado de alguno o alguna persona que conoces desde que eras joven y ves como éramos entonces y lo que ahora somos. Lo que sí es cierto es cuando te para alguno, o alguna, y te llama por el nombre, te quedas mirando sorprendido, sin recordar en - Oscuridad
Ya ha pasado un año desde aquel día en que todo se apagó. De pronto desaparecieron la luz, Internet, las telecomunicaciones. Y todas esas tareas cotidianas que acostumbramos a desempeñar con un clic se convirtieron en barreras insalvables para el desarrollo normal de nuestro día a día. En cuestión de segundos, retrocedimos en el tiempo más de un siglo y echamos de menos ciertos objetos de los que nos habíamos ido deshaciendo porque se habían quedado obsoletos, absorbidos por la tecnología. Cocinas de gas, linternas o transistores de los que funcionan con pilas, entre otros. Todos pensamos que, total, ya no hacen falta. En este momento, queridos lectores, más de uno pensamos en alguno de nuestros mayores que preferían guardarlos. Por si acaso, porque nunca se sabe. Aquel caos que desataron apenas unas horas de apagón nos hizo darnos cuenta de lo peligrosamente dependientes y vulnerables que somos. Muchos nos preguntamos cómo se las arreglarían las personas antes de tener acceso a la luz eléctrica - Con la Iglesia ha topado
Alguien dijo en cierta ocasión que, si no existiera Vox, habría que inventarlo. La razón es muy sencilla: la derecha no ha tenido valentía para defender una serie de valores que, en principio, estaban inspirados en el humanismo cristiano y que a su vez se fundamentan en el gran valor de la dignidad de la persona con todas las consecuencias. Al contrario, por un afán electoralista, ha cedido a determinados postulados de un 'progresismo' que tiene muy poco de verdadero progreso. En este sentido parece bienvenida la llegada de un partido que señale y advierta seriamente a la derecha, con sano espíritu crítico, sus desviaciones y complejos. Pensamos, y así lo confirman las encuestas, que una buena parte de los electores de derechas tengan su corazón dividido entre el PP y Vox y que deseen que se pongan de acuerdo. Si a esto añadimos la existencia de un presidente de Gobierno, líder de la corrupción y la mentira, que ha traicionado al propio partido por el que se presentó, al PSOE, distanciándose totalm
30/01/2003 