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- "El Camino es mi vida y los niños con cáncer el motivo de caminar 13.000 kilómetros"
Un peregrino siempre es un enigma. Uno de los mejores libros sobre el Camino de Santiago, 'El peregrino' de Jesús Torbado, lo recuerda y describe: «Santos y pecadores se confundían en un mismo paisaje, profetas iluminados y traficantes pícaros vestían parecido sayal, prostitutas y héroes bebían el mismo vino...». Cada vez que pasa un peregrino, pasa una historia. Y cuando tu ves caminar al alemán Sven Hardt, 51 años, psicólogo, con una mochila de 30 kilos, que él se impone que así sea, sabes que lleva en ella un enigma y, en este caso, un relato fundamentalmente solidario. - ¿No es mucho 30 kilos? - Yo me lo impongo. Es un sacrificio por y para los niños por los que camino, niños enfermos de cáncer en el hospital Rehahlinik Kathavinenhohe. Pienso, si a ellos les ha impuesto la vida una mochila que no querían, a mí no me la ha impuesto pero la llevo porque sí quiero, por ellos. Sven lleva siete años como caminante eterno, sin parar ni más casa que el Camino. «La peregrinación, el Camino, es - "La receta para esta provincia es sencilla: menos llanto y más trabajo"
Con la premisa clara de que tomó el bastón de mando de la Alcadía de Astorga para que la bimilenaria volviera a ser una ciudad viva y con desarrollo económico industrial, José Luis Nieto, regidor astorgano desde junio de 2023, afronta el último año y medio de su mandato al frente del consistorio, hace balance en esta entrevista de la actualidad municipal, así como de la de su partido, el Partido Popular, y da su visión de autónomo de la situación que los empresarios viven hoy en día. – Astorga atraviesa un mandato exigente. ¿Cuál es hoy la principal preocupación del alcalde cuando abre la agenda cada mañana? – Sacar obras adelante. Hay un problema realmente serio en España, en general, que las empresas tienen muy poco personal y hay un 'boom' de licitaciones y los empresarios no dan abasto a hacer obras. Entonces, si queremos hacer un programa político en los que prevemos una serie de actuaciones a lo largo de estos cuatro años, el problema es que las empresas a veces cogen muchas obras, ti - No tengo yo más que hacer
Cada vez que los leoneses anuncian una manifestación se deben de activar todos los protocolos de emergencia. Hasta Mazón apura gintonic y pregunta dónde se celebra el Cecopi más próximo. Con lo que cuesta levantarnos del sofá, tan dados a decir lo de «no tengo yo más que hacer...», cuando al fin conseguimos ponernos de acuerdo para sacar a la calle la rabia por alguno de los millones de motivos que nos rodean resulta que, a continuación, se desata alguna catástrofe que hace nuestro protagonismo mucho más fugaz de lo que ya resulta de por sí. Salimos a gritar que León era el nuevo Detroit en febrero de 2020 y a los cuatro días nos confinaron. El chino que se comió un murciélago seguro que tenía parientes en Pucela y lo hizo por ningunearnos. La tradición de protestas que terminan siendo invisibles viene de tan lejos que, si aquí hubiera chirigotas, en el próximo carnaval le dedicaban cuplés. Ya en 1984 se celebró una manifestación por la autonomía leonesa que todo el mundo califica de hist - Casilla 58
En el Juego de la Oca si uno cae en la casilla de la calavera –o «casilla de la muerte»– se debe comenzar de nuevo la partida. Algo así está ocurriendo. Hemos vuelto a muchas casillas de salida o, quizás, hemos vuelto a un gran inicio general después de caer en la casilla ultra –o «casilla Trump»–. Ese retroceso se aprecia en particular en aquello de lo que hablamos y de lo que deberíamos estar hablando. Hace tres o cuatro tiradas de dado estábamos debatiendo sobre las medidas más eficaces a corto y largo plazo para detener o aliviar un cambio climático que los científicos dan por seguro desde hace décadas y la población mundial, aparte de sufrir, conocía como verdad irrefutable. Hemos vuelto ahora a la casilla de discutir con cenutrios si existe o no el principal dilema de la humanidad. Hace un par de tiradas teníamos claro que la migración era un problema originado en las condiciones de vida de los países de origen que impulsaban a muchas personas a buscar algo mejor. Y que debía tra - Echarle la culpa a Dios de un catarro
El pasado domingo no tuvimos misa en el pueblo. Resultó, por estas cosas de España Inexistente, que la feligresa Mili llamó al cura para que no viniera. «Solo vamos a ir dos, Tere y yo, y Tere dice que casi mejor si no vienes porque tiene algo de catarro y con el frío que hace en la iglesia». Y aunque el párroco quería subir, todo hay que decirlo, tener una ratio de 1:1, un cura para un feligrés (feligresa en este caso), parece casi un pecado. Y si va Tere y coge más catarro nos metemos en problemas de índole incluso teológica porque acusar a Dios de provocar un catarro no es asunto menor, que diría Marianico, provocamos un debate que incluso supera las capacidades de razonamiento del Grupo de Filósofos de la Rural sin Obra Publicada, porque para lo teológico tenemos a Juanín El Obispo y ahora fue abuelo en Galicia y no puede razonar estos asuntos. Y por más que El Papa se llame León no es seguro que el Vaticano avale reprobar a Dios por provocar desde el cielo un catarro en la tierra. Total, qu
12/09/2001 