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- Conversaciones leonesas con David Uclés
Han dado plantón a Luis Mateo Diez, uno de nuestros vecinos más ilustres. Ha sido abandonado en la soledad de la silla vacía por otro lustroso contemporáneo de la posmodernidad: David Uclés. El autor de moda iba a conversar con nuestro paisano en el Congreso de las Letras de Sevilla, cancelado tras la pataleta premeditada y con ensañamiento perpetrada con el frívolo móvil de vender más ejemplares de su nueva novela, 'La ciudad de las luces muertas' (Destino). Obra ambientada en Barcelona, pero que bien podría estarlo en la mayoría de las urbes que corren la misma suerte de tener las farolas fundidas. El arrebato de Uclés no es más que un reflejo del narcisismo existencial que atrofia todo realismo, incluso el mágico. No solo ha perjudicado a Mateo Diez, sino al abundante elenco de personalidades que acudían a hablar de sus libros. En los tiempos que vivimos, la mente de la gente no es capaz de avistar más allá de su propia conciencia. Si el orbe está sobreestimulado con anabolizantes que engorda - El último pastor
Hay tardes en que el viento que baja de la Cabrera huele a ceniza y a leche agria, a monte herido y a lana mojada. Entonces uno recuerda que el fuego no solo devora árboles, sino también historias, costumbres y almas. Fue este último verano, entre el humo espeso y el miedo antiguo, cuando Edilberto Rodríguez, un pastor de menos de treinta años, durmió tres noches dentro de un saco, a la puerta del corral, para salvar a sus cabras del incendio que amenazaba Pombriego. Tres noches sin dormir, escuchando el crepitar del fuego como si fuera el aliento mismo del infierno. Las llamas lo arrasaron todo: la hierba, el monte, los utensilios humildes de su chozo, las lagartijas, los platos, las sombras. Quedaron las cenizas y, entre ellas, Edilberto que lloró al ver que ya no había pasto donde alimentar su rebaño. El último pastor del alto de Arganeo quedó sin hierba y sin consuelo. Y con él, una forma de vida se volvió humo. Su historia -tan pequeña, tan inmensa- resume lo que está ocurriendo con la ganader - El estudio "conCiencia Seo Selmo" pone la ciencia ciudadana como escudo para blindar los tesoros naturales del Bierzo
El oeste del Bierzo alberga uno de los espacios naturales más valiosos y desconocidos de la comarca. Un territorio de alta biodiversidad, con endemismos únicos y hábitats de interés comunitario, que en los últimos años ha estado bajo la presión de grandes proyectos energéticos y extractivos. Para documentar científicamente ese valor y dotarlo de herramientas de protección nació el proyecto "conCiencia Seo Selmo, territorio a proteger". La iniciativa, desarrollada por investigadores de la Universidad de León con el apoyo de colectivos ecologistas, entidades locales y la población del territorio, ha permitido elaborar un inventario exhaustivo del patrimonio natural de varios municipios del oeste berciano. Un trabajo que demuestra, con datos contrastados, que aquello que no se conoce no se puede proteger. El Bierzo es una comarca singular desde el punto de vista biogeográfico. En su territorio confluyen los climas templado y mediterráneo, una compleja orografía y una larga historia de interacción hu - Improductividad
Una invernal tarde leonesa, decidí comer con un grupo de compañeras que además de buena gente, son una asombrosa suerte que se presentó en mi vida durante el año pasado. Aquella tarde comimos, bebimos y entre otras cosas charlamos, pero a través de las palabras y frases que se iban diaparando contra reloj, permitiendo a mis oídos escuchar lo justo, me di cuenta, de que, lo primero que se pregunta al reencontrarse con alguien es sobre el trabajo, además de la salud por supuesto. Esto me hizo reflexionar sobre el porqué queremos definirnos en base al trabajo, como si este fuera lo más preciado. Entiendo que nos da de comer, que es necesario para vivir en este insufrible mundo capitalista, pero no entiendo la razón por la que, en mi momento de descanso, siento la extraña necesidad de tener que hablar sobre él. Tanto si he sido obsequiada por algún ascenso, como si mi salario es el mismo o si mis compañeros han cambiado, acompañando todo lo anterior con la intrigante pregunta habitual de si sigo en es - Llamémosle fascismo, ¿no?
Con los últimos desmanes perpetrados por Trump y su 'troupe', ha surgido de inmediato un problema semántico. ¿Lo que él hace, y otros parecidos a él, puede y debe llamarse fascismo? O neofascismo, si lo prefieren. Ya sé que algunos dirán que el nombre es lo de menos: lo que importa es lo que pasa, lo que está pasando. Lo que importa, finalmente, son los hechos. Es cierto, porque esos hechos nos tocan de cerca (más de cerca de lo que creemos), pero me temo que el nombre de la cosa también es importante. Los nombres ocultan a veces grandes infamias. Trump, un propagandista nato, tan parecido a un charlatán o a un vendedor de crecepelos de esos de las películas del Oeste (sin ofender a los vendedores de crecepelos, claro), vive mucho de su verborrea, que resultaría humorística muchas veces si no fuera la manifestación de una visión insoportable de la realidad contemporánea. Trump tiene muchos altavoces, se apoya en algunos de los nuevos tecnócratas digitales que dominan el mundo o quieren dominarlo
02/02/2001 