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- Carcamales
Carcamales con barriga. Así nos definía el colega y amigo Javier Cuesta en este mismo medio el otro día a quienes ya no estamos para gimnasias ni dietas y admitimos al hígado graso como compañero de fatigas. Carcamales, vejestorios, matusalenes, carrozas, todos ellos con el significado cultural de «alguien que, a pesar de su edad, sigue activo y lleno de vitalidad.» Lo de la barriga es un apéndice jocoso, y nada más. ¿Y eso, a partir de cuándo? Pues algunos desde que descubrimos, como en aquel famoso poema de Jaime Gil de Biedma, que «la vida iba en serio» ¿Y, eso qué quiere decir? Pues que tanto daba emplear el patrón socialista como el comunista como el puro dominio del capital. Porque, pasado el tiempo, e instalados cada cual en su trono, los resultados no se suelen diferenciar y el llamado pueblo termina sufriendo los desatinos del poder. Eso es lo que han venido a demostrar Putín en su Rusia soviética, con sus andares de 'Zarevich' y su desalmado hacer contra la vecina Ucrania, y el muñeco - Alabanza a la berza
Amador regresa tras cumplir su condena y, cuando pisa de nuevo la aldea, no le salen palabras, sino hojas. Benedicta brota del berzal como si la propia tierra hubiera decidido alzarse y caminar. Trae en brazos un ramo de berzas, como un saludo silencioso. Pan verde del invierno. Así comienza 'O Que Arde', la película de Oliver Laxe. El berzal es un centro simbólico y vital en la cultura rural del noroeste. Por Santa Catalina, la berza es gallina. Lo dice el saber antiguo, que nunca leyó tablas nutricionales, pero que conocía a fondo la vida. Cuando llega el 25 de noviembre y el frío empieza a calar en los huesos, la berza deja de ser una planta para convertirse en sustento, casi en carne, casi en consuelo. En El Bierzo -como en Galicia-, la berza es el plato del invierno, igual que el invierno es una forma de carácter: sobria, persistente, un modo de estar en el mundo que se instala en el cuerpo y se queda en la memoria. La berza nunca entra por la puerta grande de la gastronomía. No desfila bajo los foco - Se cerró el telón
No sé por qué me viene a la mente: 'El gran teatro del mundo', de Calderón de la Barca, que describe la vida como una escenificación e imagina al mundo como si fuese un gran teatro… ¡Y sin perder el oremus! Resulta que en plena cuesta de enero y como corolario ya hemos cerrado el telón y vemos que donde reinaba un ruido estridente existe hoy silencio sistémico, a la vez que las luces se han apagado volviendo todo a la rutina de cada día. Tras las fiestas navideñas el estado emocional colectivo parece oscilar entre la resaca anímica y la melancolía en un contraste brutal que va desde la promesa de la irreal felicidad eterna de diciembre a la elemental realidad del resto del año. Es que enero ya no nos ofrece tregua, ni decorado lumínico, pero deja al descubierto cansancios acumulados, relaciones incómodas y expectativas incumplidas. Por eso, no sorprende que muchos sientan apatía, tristeza o una vaga sensación de vacío. Pero no es fracaso personal, es una reacción humana al cambio de ritmo y a - Enterrar la vía, enterrar la vida
Podría ser una metáfora del enterramiento al que sistemáticamente se ve sometida esta provincia. Cuando no son unos, son otros, pero la palabra que tristemente empieza a asociarse con León es precisamente esa: entierro. La cadena humana que tuvo lugar ayer parecía insuflar algo de vida a noticia tan luctuosa. Ante la amenaza inminente del enterramiento, apareció mucha gente dispuesta a evitar que se echen sobre las vías de la Feve las paladas definitivas del olvido y la desmemoria. Pues estas vías y estos trenes están en la memoria del transporte en esta provincia, incluso están en la memoria literaria. La cadena humana demandaba el respeto a las históricas conexiones ferroviarias de la capital con numerosos pueblos de la provincia, es decir, tenía un sentido evidentemente pragmático, pero también afloraba en la protesta un fuerte sentido emocional. Como en tantas cosas aquí: nos estamos acostumbrando a que las pérdidas que arden en el corazón del León contemporáneo supongan no sólo el fin de - "Minerva tiene una incorporación de jóvenes importante y un gran arraigo popular"
Comienzó ayer en la Real Cofradía de Minerva y Veracruz una nueva etapa. José María Domínguez será la cabeza más visible de la penitencial durante uno de los mandatos más importantes de la historia de la cofradía. La votación definitiva para que las hermanas de Minerva salgan con túnica, la banda de cornetas y tambores o el relevo generacional son algunas de las cosas que valora Domínguez en La Nueva Crónica 24 horas después de su toma de posesión. – ¿Cómo afronta estos dos años de mandato? ¿Cómo se tomó la noticia? – Bueno, pues con mucha ilusión, muchas ganas y a la vez con mucho respeto. La responsabilidad es muy alta y hay que saber afrontarla con preparación, sobre todo teniendo en cuenta lo que tienes al frente o lo que tienes detrás, que es un caudal humano y un caudal iconográfico y patrimonial muy importante. El abad puede ser cualquier hermano al corriente de pago y ese es el punto del que hay que partir, pero por razones de tradición y de costumbre, pudiéramos decir, siem
17/07/1983 