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- Dibura, corricasa, arrebol y falampo
Volvió a caer una nevada, eso dice la tele, sin nevar. Si a lo que tengo yo en la huerta le llaman nevada a Ana Rosa Quintana se la puede llamar autora. Antes, cuando nevaba, por lo menos venían los reporteros a ver nuestro sufrimiento y nos podíamos expresar, una frase de gloria le podíamos llamar. Dejamos perlas para el recuerdo. Aparecieron por Pajares, eran muy de eso, y estaba Toñín Cubalibre poniendo las cadenas mientras juraba porque se le congelaban las manos. - ¿Qué, hace frío?;le pregunta de manera incisiva. - No, qué va, pero me presta;le dijo el lugareño. En 2015, cuando las últimas nevadonas, Alejandro, que tendría once o doce años, caminaba entre la nieve cuando le pusieron el micrófono:«Vaya nevada, ¿qué te parece?». - Yo en mi vida había visto otra cosa igual. Pues como no nieva... no hablamos. Yparece que no estamos y mientras esperábamos a que dieran el tiempo aprovecharon para darnos un disgusto. Dicen que dijo un tal Elon en un pueblo que ni sale en la enciclopedia de Álv - Con nuestra mejor sonrisa
El cineasta leonés Raúl Alaejos ha rodado un documental titulado 'Objeto de estudio' (se puede ver hoy, 19:30 horas, en El Albéitar) en el que trata de sacar alguna conclusión sobre el experimento que inició a primeros del siglo XX Robert Peary en Groenlandia. El explorador americano, obsesionado con llegar el primero al Polo Norte, quiso crear una super-raza a partir de su propio mestizaje con la población local, los inuit, a los que terminó llevando a Nueva York para exponerlos en el Museo de Ciencias Naturales como si fueran animales exóticos. Pero más allá de Groenlandia, convertida ahora epicentro de la geopolítica mundial, Alaejos propone una interesante reflexión sobre lo que siempre condiciona la presencia de una cámara, que es al mismo tiempo el pecado y la penitencia del narrador. En una entrevista que hoy publica este periódico, el cineasta dice que los propios inuit, pese a estar tan alejados de todas las civilizaciones, están tan habituados a la presencia de cámaras de fotógrafos y d - Carteles pasionales
A mediados de mes se presentaba en el Museo Diocesano el cartel de la Semana Santa de León para este año de 2026, una obra que, como viene siendo habitual entre la 'paponada' activa y pasiva, ha sido reverenciada por unos y contestada por otros. En esto no hay «tío, páseme el río»; es decir, no hay solución. O conmigo o en contra de mí. Después de muchos años de andadura 'paponil', se sabe de antemano, se conoce lo que subyace en esos círculos cofrades para quienes nada es suficiente. Si alguien se sale de lo clásico –aunque sea con moderación-, palo y tentetieso. Y lo mío vale y lo tuyo no. Es el estigma que se arrastra desde hace décadas, pese a que en las relaciones interpersonales de quienes visten la túnica y, al caso, empuñan la vara apenas si trasciende. Pero siempre está ahí; como un latido. Y los ejemplos, para bien o para mal, lo atestiguan. El cartel de esta edición de encapuchados e incienso, que principia en marzo y se esponja en abril, es creativo y fino. Y con muy pocos eleme - La niña descalza
Yo venía a hablar de un tren. Uno pequeño que cruza la tierra donde nací, allí donde la vida y las vías son estrechas, con traviesas de madera, amapolas entre ellas y pequeños apeaderos con relojes analógicos, aliados de la locomotora que viene bufando entre montañas, arrastrando los vagones traseros y sumando minutos de retraso, con la complicidad de los relojes atrasados. En esa estación estaba cuando otro tren pasó a velocidad de vértigo, nos desbarató a todos y nos trasladó, sin salir de casa, hasta unas vías tan rectas como retorcidas, anudando vida y muerte entre un caótico amasijo de hierros. Y entre todo ello, una historia de esas pequeñitas, de las que a mí me gustan para aferrarme a ellas cuando algo se me hace inabarcable. Me molestó un poco que dijeran tu nombre. Prefería no saberlo para poder inventármelo, porque las heroínas deben ser fantasía. Me bastaba con saber que tienes 6 años y venías de ver a Simba. Que te habías quitado el abrigo y los zapatos porque te ataban a alg - Iglesias y Rubiales, dos apuntes sexuales
A lo acontecido recientemente con la presunta agresión sexual denunciada contra Julio Iglesias por dos servidoras de su serrallo, me recuerda, «mutatis mutandis», lo que le ocurrió no hace mucho tiempo a Luis Rubiales tras el triunfo mundial de la selección femenina de futbol; al tocarse los cataplines en el palco de autoridades y luego, en la entrega de medallas, estamparle un beso en los labios a la jugadora de fútbol Jénnifer Hermoso. Los enemigos de Rubiales aprovecharon el beso para desbancarlo de su puesto de presidente de la Real Federación Española de Fútbol, forzándole a dimitir. El beso no consentido fue calificado como «un ejemplo intolerable de machismo», echando por tierra la reputación del autor. En mi opinión, fue un ósculo inconsciente por parte de Rubiales al no percatarse que había mil ojos enemigos al acecho para machacarle por ello. En su día manifesté en este mismo medio que me parecía de risa se acusase de «agresión sexual» un besuco de tócame Roque. Con mucho más mo
20/02/1979 