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- Cosas peores habrá
Esta es la segunda vez que intento escribir esta columna de opinión. La primera, con todo hecho y después de haber cerrado (sin guardar, claro, para qué lo iba a necesitar) el documento de texto donde escribo antes de volcarla al sistema que permitirá que se publique en el periódico, desapareció víctima de una de esas enajenaciones mentales transitorias que todos (espero) tenemos. ¿Que por qué le di a no guardar los cambios en vez de hacerlo como debía? Y quién lo sabe, supongo que la campaña electoral esté haciendo mella en mi cerebro, que pide la llegada del 16 de marzo como León un gobierno que le tenga en cuenta. En cualquier caso, cosas peores habrá. El caso es que en mi intento original de columna hablaba yo de que no siempre es fácil estar orgulloso de ser español. En columnas anteriores les confesaba que mis únicas aspiraciones políticas son el establecimiento de una autonomía leonesa (biprovincial, con El Bierzo, no se vayan a escandalizar) y la unificación de los municipios de San A - 'Go home castellanos'
Lo suyo en este punto sería presentarse. El otro día hice diez años viviendo entre cazurros. Tirando de la del cuñado, 'se dice pronto', 'parece que fue ayer', 'este vaso tiene agujero, cámbiemelo', etcétera. Llegué sin guitarra bajo el brazo, pero con la maleta cargada de sueños a un piso del Ejido, donde pude dejarla un tiempo con paso previo por pensión. Un día les cuento esa. Y sí, conocía León de antes, como le dije aquel enero de 2016 a Javi Calvo, principalmente por haber venido de noche. Tenía 28 años y el recurso me pareció ingenioso como para soltarlo en una entrevista de trabajo. Mentira no era. Al bueno de Carras, amigo de la cuadrilla segoviana, le dio por venir hasta aquí para estudiar Ambientales y a todos nos pareció una magnífica excusa para conocer sitios que ya no existen o existen menos. Ni siquiera está ya la residencia en la que comenzó a vivir lejos de casa. Aún recuerdo cómo nos movíamos por el Gepetto, el Alegoría, Signatura… La ración de nostalgia. Por supuest - La Carisa, la frontera que forjó Roma desde Villamanín
En el municipio leonés de Villamanín, la montaña guarda uno de los capítulos decisivos de la conquista romana del norte peninsular. La Carisa, en el límite natural entre León y Asturias, ha ido revelando lentamente los vestigios de un conflicto que cambió para siempre el mapa de la región. La Vía Carisa es uno de los trazados más antiguos conocidos en el norte leonés. Fue mejorada en el año 26 antes de Cristo por el general romano Publio Carisio, figura clave en las guerras cántabras. Su intervención resultó decisiva en la derrota de los astures en Lancia y en la posterior conquista de la Asturias transmontana. La vía, que lleva su nombre, se convirtió en una auténtica arteria militar hacia el corazón de la cordillera Cantábrica. En territorio de Villamanín, el acceso se sitúa en Pendilla de Arbas, puerta de entrada a un corredor natural que fue escenario del llamado Bellum Asturicum. Lo que hoy es paisaje de alta montaña fue hace más de dos mil años un frente estratégico de primer orden - De alcaldes y de 'xuntanzas' por la tierra
Dijo el alcalde: diáspora. Diáspora de periodistas leoneses. Estábamos en una comida, los periodistas leoneses –veinte– y el alcalde de León –José Antonio Diez Díaz–. Una comida en Madrid, en la diáspora leonesa, con periodistas de todo el espectro mediático y de todas las esquinas, Sahagún, la montaña, las vegas del Órbigo, las cuencas mineras, el Bierzo. Al día siguiente me fui de la diáspora metafórica a la diáspora textual. Me fui de Madrid a las comarcas de La Bañeza, pasé de sujeto de diáspora –semilla que se dispersa– a dispersar semillas. En la Valdería me dediqué –nos dedicamos– con Tierras Quemadas, la asociación que fundamos en septiembre, a esparcir semillas. Que no eran semillas, que eran plantones de roble, encina y castaño, semillas crecidas, al fin y al cabo. Cuarenta voluntarios y voluntarias nos juntamos para reforestar, una gota de agua en el mar de 31.000 has. que se quemaron este verano al suroeste de León. Cava y cava, ubica el platón y el tutor, cubre - Astorga, un auténtico museo vivo con historia bimilenaria
Adentrarse a conocer cada rincón que esconde Astorga invita como poco lugares de la provincia leonesa a 'teletransportarse' al pasado de una historia bimilenaria que ha quedado impregnada por un enorme legado del antiguo Imperio Romano. Bajo el nombre de Asturica Augusta en sus inicios, bautizada así en honor a Octavio Augusto –también toma parte de su nombre de las tribus astures asentadas en ella previamente a la conquista romana– y ensalzada por Plinio, ha estado marcada siempre por los caminos que en ella nacían y a ella llegaban. Dos de los caminos históricos más esenciales de la península confluyen en la ciudad: el Camino de Santiago y la Vía de la Plata. Por ellos discurren las distintas influencias culturales, que a lo largo de más de dos mil años han ido conformado su carácter de ciudad acogedora y su destacado patrimonio monumental, artístico y gastronómico. La bimilenaria conserva yacimientos de este pasado romano. Uno de ellos es la muralla, construida a finales del siglo III d.C. o p
11/03/1978 