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- León no se cura con silencio
Esta tierra respira hoy con la dificultad de quienes ascienden un puertu cargado de niebla. No es solo el frío lo que cala, sino ese cansancio granítico de quien sostiene un sistema que ha olvidado el oficio de cuidar. Se habla con ligereza de "absentismo". Ese término gélido de la patronal que deshumaniza la dolencia como si fuera desajuste en la cuenta de resultados. Pero la realidad es que la baja laboral no es un número, sino el último refugio de las trabajadoras y trabajadores quebrados por un ecosistema que lo asfixia. León se desangra en una espera invisible, en un tiempo que se detiene en pasillos que no terminan nunca y en consultorios que se quedan huérfanos de latido. Las bajas son la crónica de un naufragio anunciado, mientras los centros de salud se convierten en laberintos de ecos donde la lluvia del cansancio cala hasta el alma de quienes esperan. El dolor ya no habita en la carne; se ha mudado a la mente, como una nieve cegadora que borra las lindes del camino. El estrés y la ansiedad so - El sistema AB0
Karl Landsteiner, un biólogo y médico patólogo austriaco, descubrió en los estudios que realizaba en el año 1900 que, al mezclar la sangre de dos personas –utilizó la de 22, incluida la suya–, unas veces no había ningún problema pero, en otras ocasiones, se aglutinaba y formaba grumos. Había, pues, sangre compatible y sangre incompatible. Y describió tres grupos distintos en el que era el primer sistema de clasificación de grupos sanguíneos de la historia: A, B y 0, este último, denominado inicialmente 'C'. Y lo publicó en 1901 –se cumplen 125 años en 2026– en un breve artículo en la revista científica médica austriaca 'Wiener Klinische Wochenschrift', en el que reflejaba sus conclusiones. El descubrimiento marcó un antes y un después en la medicina –hasta entonces se pensaba que toda la sangre era igual–; de hecho, catapultará a Landsteiner hacia el Premio Nobel de Medicina, con el que será galardonado en 1930. En 1902, sus discípulos Adriano Sturli y Alfredo de Castello descub - De Color Pastel
Hay diversos tipos de pintura. Un artista plástico me dijo cierta vez que, para ser buen pintor había que dominar el dibujo. Pero creo que también contarán soledad, capacidad de sacrificio y talento. En cuanto a los resultados, no siempre son lo que se espera aunque todo es opinable. Es tal la riqueza del idioma español que, en materia de conocimiento, distingue entre "el enterao" y el "entendido". En este sentido con la pintura contemporánea (como la que pasa por el Musac) todos somos expertos. Yo mantengo el mismo criterio en el arte, como en el vino; o me expresa algo o no me dice nada. Pero no admito comentarios, porque anda por ahí mucho pedante. Que si esta cosecha... que si Andy Warhol o Goya (¡Dios cómo se manosea cada año, la memoria del pintor de Fuendetodos¡) Y tampoco me complico la vida con la gente, obispos, políticos o sindicalistas. Su clasificación es como la que figura en los manuales de setas. Las hay comestibles, venenosas y sin interés culinario. Que es lo más corriente. Si Ped - Olas
Recuerdo, no sin cierta añosa nostalgia, aquella frase con que, en mi remota juventud, los voceros oficiales de La Caverna alarmaban e intentaban reprimir aquella imparable ola, para algunos tsunami, de normalidad que, según ellos, nos invadía, vamos, que invadía sus esencias patrias enraizadas, al menos teóricamente, en el más rancio nacionalcatolicismo, y otros muchos sentíamos que nos liberaba cuerpo y alma cautivos en la pacata e hipócrita moralidad recetada, para los demás, por el funesto régimen franquista. Era la invasora una "ola de erotismo". Ola que no solo nos enseñó a mejor relacionarnos sanamente con nuestro cuerpo sino que nos acercó al gran descubrimiento del cuerpo femenino, sus sensibilidades y sus posibilidades, como a ellas, las mujeres, respecto del cuerpo masculino. Y todo ello (lecturas, películas, conversaciones, prejuicios, descubrimientos) compartido aun ser ellas y nosotros "jóvenes a la intemperie" (gracias, Jesús Torbado Carro). Mas, ¡ay involución!, hoy, una vieja ol - ¡Viva la Revolución! (Emiliano Zapata)
Quizá la forma más justa de apelar a la revolución en los tiempos actuales sea revolucionar la revolución. Hasta ahora, todas las revoluciones han sido un fenómeno social que impulsa un cambio drástico, atendiendo a la necesidad que surge de una circunstancia que ha evolucionado y para la que no hay nada previsto. Somos animales sociales. Parece lógico que la revolución sea un fenómeno social. Así que podemos pensar que revolución y evolución van de la mano. Sin una no se da la otra. Parece un galimatías, pero no lo es. Podemos traer aquí a Darwin y dejarle que se pregunte si evolucionamos a golpe de revolución o si revolucionamos a golpe de evolución. La revolución industrial, posiblemente la más espectacular de todas, germen de lo que Occidente es hoy en día, consolidó el concepto de "clase social", promovió la producción en masa de bienes, preludio de este consumismo desbocado, y le regaló al capitalismo el mapa de la Isla del Tesoro. La Revolución Francesa supuso la caída del Antiguo
20/12/1965 