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- Las cucerías de Cantón
El humorista gráfico Rubén Cantón lanza una nueva pregunta sobre curiosidades de la provincia de León - La Guardia Civil destruye un proyectil de la Guerra Civil hallado en el patio de una vivienda de Hervededo
El Grupo TEDAX-NRBQ de la Comandancia de la Guardia Civil de León ha desactivado y destruido de forma controlada un proyectil de artillería de 105 milímetros de la Guerra Civil que había sido localizado en el patio de una vivienda de Hervededo, en el término municipal de Camponaraya. El hallazgo fue comunicado a la Guardia Civil ante la posibilidad de que el artefacto todavía pudiera conservar capacidad explosiva, lo que llevó a activar el protocolo establecido para este tipo de situaciones. Hasta el lugar se desplazaron especialistas del TEDAX-NRBQ, unidad encargada de la identificación, neutralización y destrucción de artefactos explosivos. Tras realizar una primera valoración, los agentes determinaron las actuaciones necesarias para retirar y neutralizar el proyectil, adoptando las correspondientes medidas de seguridad. La desactivación y posterior destrucción se realizó en una zona previamente acordonada y suficientemente alejada de núcleos de población, con el objetivo de minimizar cualquier - A punto de estallar
Hace unos días, cuando me disponía a subir a un autobús urbano, sucedió que una mujer joven marroquí que estaba delante de mí se dio cuenta, ya dentro del colectivo, de que no le quedaban viajes en su tarjeta de transporte y tampoco llevaba efectivo. La respuesta de quienes allí estábamos fue unánime, casi nos peleamos los españoles de alrededor por pagar su trayecto, tuvimos que convencerla de que no bajase. Les cuento esto como una de tantas anécdotas que podrían narrase para evidenciar que los españoles no somos racistas. Y entre nosotros, los ceutíes aún menos, porque los «caballas», están acostumbrados a convivir con otras culturas en mayor medida que los habitantes de la península por obvias razones. Esto no significa, sin embargo, que no se sientan molestos cuando ven su ciudad ocupada por miles de personas llegadas de África que han tomado sus playas, sus plazas y sus parques. Y después de un mes, muchos siguen ahí y lo único que ha dicho esta semana el Gobierno es que tendrán que - Lo indefendible
No tiene ningún interés escribir sobre la actuación del Gobierno en el asunto de Ceuta. Es ya incontrovertible que tuvo conocimiento previo de los planes de invasión, que decidió no impedirla, y que, vacaciones del presidente aparte, ha centrado sus esfuerzos en una defensa cerrada de la dictadura alauí a pesar de saber perfectamente que estuvo detrás de la agresión. Para muchos españoles, incluyendo a buena parte de los afines al PSOE, son hechos de enorme gravedad que pasarán factura en las urnas; pero para otros no, y es esto lo que, desde mi humilde punto de vista, sí tiene un enorme interés sociológico y hasta psicológico. ¿Cómo puede un ser humano normal defender al Gobierno en este asunto sin estrellarse contra la lógica y contra la realidad? Es tan endiabladamente difícil que incluso sus muy bien pagados socios parlamentarios son incapaces de hacerlo. Salvo Bildu, pero claro, a los miembros de una organización que homenajea a los que hacían volar por los aires a niños pequeños podemo - Vísteme despacio que tengo Pisa
Los malos resultados españoles en el informe PISA, informan del retroceso en todas las competencias evaluadas: ciencia, lectura y matemáticas. Y el mayor descalabro, duele decirlo, se ha producido en comprensión lectora. La piedra angular del aprendizaje. Recientemente leí en el ensayo «Lector vuelve a casa», escrito por Maryanne Wolf, que lleva como subtítulo «Cómo afecta a nuestro cerebro la lectura en pantallas», lo siguiente: «Tampoco hay tiempo ni ganas para el cultivo de un ojo tranquilo, y menos aún para evocar los recuerdos de su cosecha». En una conversación con una maestra de infantil sobre la paciencia cuidadosa que conlleva enseñarle a un niño distintas habilidades, se lamentaba de que la irrupción temprana de la tecnología les genera limitaciones. «Algunos llegan a las aulas sin saber prácticamente hablar, ni siquiera ponerse un abrigo, estiran los brazos y esperan a que nosotros se lo pongamos». Parecen como sedados por el embrujo de las pantallas que se lo dan prácticamente to
15/08/1961 