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- Consiliarios
Decía el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, cmf, a propósito del reconocimiento como 'Personaje singular de la Semana Santa' de Manuel Flaker esta pasada Cuaresma, que «muestra su dedicación como asesor religioso y guía espiritual de varias cofradías» y que «como consiliario, asegura la fidelidad al Magisterio de la Iglesia, promueve la vida espiritual de los cofrades, impulsa su formación, cuida la organización de los cultos y fomenta la coherencia cristiana de quienes forman parte de estas asociaciones públicas de fieles. Gracias a su servicio, cada cofradía pude vivir la fe, el culto, la formación, la caridad y la evangelización como pilares de su misión dentro de la diócesis». Ahí es nada… Y, como él, el resto de consiliarios –y director nato, como se denomina en Jesús; y capellán, en la Bienaventuranza y en el Sepulcro–, ni que decir tiene. Y es que las cofradías, como entidades eclesiales que son, han de encontrar a sus guías espirituales en sus consiliarios, cuyo nombra - El valor de los cuidados: el trabajo invisible que sostiene el mundo
Hay un trabajo sin el cual nada funcionaría, pero que rara vez aparece en los balances económicos: el de los cuidados. Levantar a los niños, preparar comidas, acompañar al médico, limpiar, escuchar, sostener. Ese trabajo invisible que, durante siglos, se dio por hecho y que sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres. El capitalismo mide la riqueza en términos de producción y consumo, pero ignora el tiempo y la energía que hacen posible que las personas produzcan y consuman. ¿Cómo llegaría un trabajador a la oficina si alguien no hubiera cuidado de su infancia, lavado su ropa, preparado su comida? ¿Cómo funcionaría un país si nadie atendiera a mayores, enfermos o dependientes? La paradoja es que los cuidados son esenciales para sostener la vida, pero están entre los peores pagados cuando se profesionalizan –limpieza, geriatría, atención domiciliaria– y siguen siendo invisibles cuando se realizan en casa. No figuran en el PIB, pero sin ellos no habría PIB posible. El feminismo lleva déc - Martes, con mi viejo profesor
Conocí a un joven que rozando la cincuentena falleció a causa de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). La enfermedad llegó y arrasó de manera fulminante dejando en su familia y amigos la desolación inesperada de una partida a destiempo. Durante ese período breve en que el mal se extendía por su cuerpo, su hermano, profesor vocacionado, a quien llamaremos Pablo, pidió una excedencia para cuidarle a jornada completa. La entrega fue absoluta, y durante ese tiempo el joven, a quien llamaremos Santi, recibió la plenitud de un hermano que se entregó por entero. La calamidad de la enfermedad permitió a los hermanos experimentar una unión impensable en otro contexto. Es lo que Morrie Schwartz, amigo y viejo profesor de Mitch Alborn, que también contrajo ELA, llamaba «la tensión de los opuestos». «La vida es una serie de tirones hacia atrás y hacia adelante. Quieres hacer una cosa pero estás obligado a hacer otra diferente…, das por supuesto ciertas cosas, aunque sabes que no deberías dar nada por s - Reyes en cueros
¿Qué tendrá el poder, con mayúscula, que la gente hace lo que sea por conseguirlo y, una vez que ha llegado a él, pierde la noción de la realidad? Un servidor fue testigo directo de cómo una persona atesoró cierto poder y, poco a poco, fue transformándose, haciéndole perder su esencia, que fue precisamente lo que le ayudó a ser poderoso. Hay dos maneras de alcanzar las cotas de poder deseadas, por el camino más largo y sacrificado, en el que hay ciertas líneas o códigos morales y éticos que no se deciden franquear, y el modo más rápido, dejando cadáveres por el camino sin remordimiento y vendiendo a amigos y fieles compañeros de viaje. Pero no me quiero centrar en el proceso, sino en lo que ocurre una vez conseguida la meta y cómo, una vez tras otra, se repite el patrón que demuestra la debilidad del ser humano y su capacidad de autoengaño, con la complicidad de quienes le rodean y que, precisamente, deberían ser los que alertaran de la evidente pérdida de papeles. Antes de valerme del mí - Oscura primavera
Germán y Jerónimo han perdido la vida. Fallecieron al colisionar dos lanchas mientras perseguían a dos narcotraficantes. La viuda de Germán, también guardia civil, portó el féretro de su esposo a hombros en un funeral al que no asistió Fernando Grande Marlaska. Sus embarcaciones quedaron destrozadas. No tienen medios. Es una lucha de ratones contra gigantes en la que ni siquiera la legislación los apoya. Cuando nombraron a Marlaska ministro del Interior, parecía una gran apuesta, pero como dicen Presuntos Implicados: «Cómo hemos cambiado…». Mientras, en Andalucía, la hasta hace días ministra de Hacienda y vicepresidente segunda del Gobierno lo calificó como accidente laboral. Muchos nos quedamos estupefactos, nos costaba escuchar lo que oíamos, difíciles de digerir sus palabras; ahora sobre fondo verde, el rojo, la rosa y la mano, han quedado atrás. Este domingo tendrán lugar las elecciones en Andalucía y Montero, que ya caminaba hacia el matadero con bajas expectativas, llega a la cita en
28/03/1960 