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- Despropósitos para 2026
No lo recordarán, claro, pero no es la primera vez que utilizo este titular para encabezar la primera columna del año. Lo he hecho varias veces, y, en este periódico, hace cinco o seis años, lo que viene a demostrar, al menos para mí, que ya el futuro se mostraba complicado y lleno de incertidumbre, y mucho más propenso a los despropósitos que a los buenos propósitos. Es un juego de palabras, claro, pero creo que con mucha base real. Ya saben que en cuanto comienza el nuevo año empiezan a bombardearnos (esta vez, la expresión es metafórica, no como sucede en las noticias que llegan de América): lo hacen con esos recurrentes propósitos para los próximos doce meses, aunque todavía dura la pasión poética por los anuncios de colonia. Perfumes, quizás, para sobrevivir en una actualidad que apesta un poco. Perfumes que hablan de libertad, del aire y el agua. Ay. Lo de los propósitos viene de esa cosa tan anglosajona, 'New Year Resolutions', porque, en general, adoptamos todas las bobadas globales. Se - Eso no debiste contarlo
Paula, nacida en Valdehalcón, fue llevada a Pueblo de Lillo como pastora de ganado en casa del Señor Cura. Allí escuchó el ruido del lago Ausente, que se comunica con el mar. Se lo contó, en Vidanes, a uno de sus hijos, que se lo creyó y escribió un libro titulado 'Los falampos de la nieve'. A su presentación en Lillo acompañaron al autor gentes como Julio Llamazares, Fulgencio Fernández y 'AnGLilllo' el de Cármenes, el fundador de los Filósofos de lo Rural. En el ayuntamiento, en la tribuna, estaba el alcalde... Y en las sillas de los espectadores... nadie... Es verdad que eran otros tiempos. Es verdad que, por entonces, nadie era nada. Y menos los poetas. Todos los españoles llevábamos una herida, todavía abierta, producida por la guerra de nuestros padres y abuelos. Es verdad que nadie le importaba una higa si el lago aquel, en lo alto de la montaña. mirando a Susarón, se comunicaba con el mar del norte... y mugía... Como mugía el tiempo... Luego venía la historia de que, estando un día la - La aldea en miniatura
Hay un momento, al entrar en el Belén de Folgoso de la Ribera, en el que el visitante deja de caminar por un edificio del siglo XXI y empieza a moverse dentro de una aldea que respira al ritmo de un molino. El ruido del mundo se queda fuera, como si alguien hubiera cerrado una compuerta invisible. Dentro, el agua baja por un río diminuto, gira una noria, mueve una muela de piedra y, en ese giro, parece girar también algo más antiguo que nosotros: la memoria. Todo cabe en doscientos metros cuadrados, pero ahí dentro cabe un siglo entero. Entra El Bierzo que fue y el que sobrevive en las manos de quienes no han querido rendirse del todo al olvido. El Belén de Folgoso no es un belén: es una biografía colectiva en miniatura. Un país reducido al tamaño de una emoción, construido con la belleza de la mecánica y la física tradicionales. En una esquina, la mina abre su boca de madera. Los mineros avanzan con su paso lento y mecánico, como si todavía llevaran en los pulmones el polvo real del carbón. Cerca - ¡Feliz año!
La división del tempus en días, semanas, meses y años es el resultado de una larga evolución a través de los siglos, además de la aportación de diferentes culturas. Los babilonios crearon la semana de 7 días, mientras que los egipcios dividieron el año en 12 meses lunares. Julio César, que con Pompeyo y Craso formó el primer Triunvirato, implementó el calendario juliano en el 46 a.C. estableciéndolo en 365 días, con un día extra cada cuatro años (bisiesto), y manteniendo los 12 meses. Finalmente, el Papa Gregorio XIII reformó el calendario juliano en 1582 creando el gregoriano, el mismo que se utiliza a día de hoy. En las primeras horas del nuevo año, cuando la fiesta sube decibelios, surge una costumbre enraizada y persistente: ¡Desear feliz año nuevo! Y no es solo un gesto de cortesía, no, es una necesidad colectiva o un cuasi ritual que nos confirma que todavía pensamos en la posibilidad de que las cosas mejoren. La esperanza vuelve a abrirse paso incluso en tiempos inciertos, ya que cad - Un estudio con participación ponferradina demuestra cómo el control de depredadores mejora los cotos
La gestión de los depredadores en los cotos de caza españoles vuelve al centro del debate, pero esta vez con la ciencia como protagonista. Un estudio reciente, publicado en la prestigiosa revista internacional Animals, aporta datos claros: la regulación específica y la profesionalización del control de depredadores son claves para una gestión eficaz y responsable del territorio. Entre los autores se encuentra Jorge Tizado, docente e investigador del Campus de Ponferrada, en el Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental, junto a investigadores de la Universidad de Córdoba y de la Fundación Artemisan. Tizado acumula más de una década participando en investigaciones cinegéticas, siempre con un enfoque basado en la evidencia científica. Control no es sinónimo de eliminar Uno de los mensajes más importantes del estudio es que el control de depredadores no equivale a "matar por matar", una idea todavía muy extendida en la opinión pública. "Los medios de los que hablamos hoy no son los de antes"
01/02/1960 