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- León necesita un Trump
Durante la conversación entre el empresario Arthur Ruskin y el periodista Peter Fallow en la novela 'La hoguera de las vanidades' de Tom Wolfe, el magnate alardea de que la clave del éxito recae en la capacidad de tomar decisiones; es esa acción la que deja un reguero de malas elecciones, pero entre ellas siempre se vislumbran algunas positivas que marcan la diferencia ante una sociedad que tiende al conformismo. A Donald Trump se le podrá acusar de muchas cosas, pero no de ser un errático congelado por la indecisión. El presidente de los Estados Unidos toma decisiones; para bien o para mal, es contundente con sus acciones. Hemos empezado el año con el derrocamiento de Nicolás Maduro por intermediación de unos bombardeos ordenados por la potencia norteamericana. Cumplió su promesa y, desplegando la doctrina Monroe a todos los efectos, está velando por la puerta trasera de su rancho. Actitud que será osada para muchos, pero que refleja un precedente en la jurisdicción de las normas de cómo hacer pol� - El principio del fin (Publicado el 28 de junio de 1998)
Hoy 27 de junio tenía que escribir de las viñas y del vino. Es el tema candente, es un tema de actualidad total. Pues NO, no escribiré nada hasta que pase un tiempo y las cosas y los dichos estén en su sitio, y ya desde una perspectiva global dar mi opinión, que por supuesto no tendrá más valor que las ciento y una que se están dando estos días; bueno, sí, pensándolo bien, tendrá un poquito más porque no estará condicionada por la rabiante actualidad, y eso ya es un punto a favor. Estoy un tanto decepcionado porque escribo, digo y hago cosas desde hace ya muchos años y veo con desilusión como nada de lo que propugno hace mella en nada ni nadie... El otro día, un amigo, periodista de la radio, que por cierto sé que me aprecia, me decía que yo estaba fracasando... No lo entendía... ¿fracasando?, ¿en qué fundamentas esa afirmación? Me lo explicó y en cinco minutos quedé convencido de que así era, en efecto. Su planteamiento era sencillo: «Prada, tantos años trabajando para salir adelante - Despropósitos para 2026
No lo recordarán, claro, pero no es la primera vez que utilizo este titular para encabezar la primera columna del año. Lo he hecho varias veces, y, en este periódico, hace cinco o seis años, lo que viene a demostrar, al menos para mí, que ya el futuro se mostraba complicado y lleno de incertidumbre, y mucho más propenso a los despropósitos que a los buenos propósitos. Es un juego de palabras, claro, pero creo que con mucha base real. Ya saben que en cuanto comienza el nuevo año empiezan a bombardearnos (esta vez, la expresión es metafórica, no como sucede en las noticias que llegan de América): lo hacen con esos recurrentes propósitos para los próximos doce meses, aunque todavía dura la pasión poética por los anuncios de colonia. Perfumes, quizás, para sobrevivir en una actualidad que apesta un poco. Perfumes que hablan de libertad, del aire y el agua. Ay. Lo de los propósitos viene de esa cosa tan anglosajona, 'New Year Resolutions', porque, en general, adoptamos todas las bobadas globales. Se - Eso no debiste contarlo
Paula, nacida en Valdehalcón, fue llevada a Pueblo de Lillo como pastora de ganado en casa del Señor Cura. Allí escuchó el ruido del lago Ausente, que se comunica con el mar. Se lo contó, en Vidanes, a uno de sus hijos, que se lo creyó y escribió un libro titulado 'Los falampos de la nieve'. A su presentación en Lillo acompañaron al autor gentes como Julio Llamazares, Fulgencio Fernández y 'AnGLilllo' el de Cármenes, el fundador de los Filósofos de lo Rural. En el ayuntamiento, en la tribuna, estaba el alcalde... Y en las sillas de los espectadores... nadie... Es verdad que eran otros tiempos. Es verdad que, por entonces, nadie era nada. Y menos los poetas. Todos los españoles llevábamos una herida, todavía abierta, producida por la guerra de nuestros padres y abuelos. Es verdad que nadie le importaba una higa si el lago aquel, en lo alto de la montaña. mirando a Susarón, se comunicaba con el mar del norte... y mugía... Como mugía el tiempo... Luego venía la historia de que, estando un día la - La aldea en miniatura
Hay un momento, al entrar en el Belén de Folgoso de la Ribera, en el que el visitante deja de caminar por un edificio del siglo XXI y empieza a moverse dentro de una aldea que respira al ritmo de un molino. El ruido del mundo se queda fuera, como si alguien hubiera cerrado una compuerta invisible. Dentro, el agua baja por un río diminuto, gira una noria, mueve una muela de piedra y, en ese giro, parece girar también algo más antiguo que nosotros: la memoria. Todo cabe en doscientos metros cuadrados, pero ahí dentro cabe un siglo entero. Entra El Bierzo que fue y el que sobrevive en las manos de quienes no han querido rendirse del todo al olvido. El Belén de Folgoso no es un belén: es una biografía colectiva en miniatura. Un país reducido al tamaño de una emoción, construido con la belleza de la mecánica y la física tradicionales. En una esquina, la mina abre su boca de madera. Los mineros avanzan con su paso lento y mecánico, como si todavía llevaran en los pulmones el polvo real del carbón. Cerca
26/01/1960 