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- Siempre no
Estamos en tiempo de incongruencia, donde resurrección y muerte se unen, aunque en las calles de Ponferrada solo se ven lemas de campaña electoral y enfrentamiento frente a las urnas. Y nos despertamos con un desayuno de niñas bombardeadas en una escuela. Damos vueltas al café con los aviones de refugiados españoles de vuelta a casa desde Teherán. Y resucitamos ese 2003 de un 'No a la Guerra' en rojo sobre negro que llevábamos en la solapa. Con una rebeldía que atentaba tal vez contra todo pronóstico laboral, yo salí con mi abrigo gris y esa declaración anónima y de todos en la pechera a cubrir unos Micrófonos de Oro que Luis del Olmo traía a la ciudad como quien cita a los Goya en el pueblo. Era una gala de rostros televisivos para levantar aplausos fuera de casa. Aquella alfombra roja -que hacía juego con el lema de la pechera- se abría a un mundo en el que algunos queríamos dejar claras esas cuatro palabras que, lamentablemente, nunca pasan de moda. El 'No a la Guerra', sobre el fondo gris de - M de Mujer
El pasado domingo, 8 de marzo, se celebró el día internacional de la mujer. En 1910 se solicitó la institución de una jornada para las féminas, con motivo de la reivindicación de sus derechos y de un cambio en una sociedad en la que tenían el mismo valor, poco más, que el de un cero a la izquierda. A pesar de llevar todo el peso de las tareas domésticas y de crianza de los hijos. Se trataba, además, con frecuencia, de familias numerosas. Y en el medio rural hay que añadir a este trabajo, ya duro de por sí, el desempeño de labores en el campo codo a codo con los hombres. Y una mentalidad aún más cerrada y tradicional, si cabe. Esto es un hecho de sobra conocido, basta un rato de charla con madres, abuelas, personas mayores para concluir que esto del feminismo tiene sus buenas razones y que no surgió precisamente ayer. Resulta contradictorio que, siendo un pilar tan fundamental, las mujeres hayan permanecido relegadas a un segundo plano. Hoy han evolucionado las cosas, se ha avanzado mucho en cuanto - Alertas ante el 15 M
El próximo domingo 15 de marzo los castellanos y leoneses tendremos la oportunidad de participar en unas elecciones que decidirán el futuro gobierno de nuestra comunidad. No sabemos si el resultado será el mejor, pero pensamos que sí el más justo. en el sentido de que saldrá lo que la gente decida. Como elector me permito compartir, que no imponer, algunos criterios que pienso que cabría tener en cuenta. El primero es que lo que se decide es el futuro de Castilla y León y no, por ejemplo, el del fin de la guerra de Irán, por noble y legítimo que sea nuestro deseo. Por lo que se ve, el tema de la guerra ha entrado en campaña. Aunque las promesas electorales son muy importantes, no deberían deslumbrarnos, pues como dijo un ilustre socialista «las promesas electorales están hechas para no cumplirse». En esto alguno de sus herederos es verdadero especialista. Puede resultar muy útil mirar lo que han hecho en este sentido los que ya han tenido la oportunidad de gobernar. Uno de los grandes problemas de - Entre el ruido político y el proyecto para esta tierra
En la recta final de la campaña electoral conviene separar el ruido de las propuestas reales. En política hay dos formas de presentarse ante los ciudadanos: con proyectos pensados para el territorio o con consignas prefabricadas que sirven igual para cualquier lugar del mapa. En esta campaña algunos partidos parecen haber optado claramente por lo segundo. El ejemplo más evidente es Vox. Mucho énfasis en discursos grandilocuentes y en la confrontación constante, pero sorprendentemente pocas propuestas concretas para León, Zamora o Salamanca. Su estrategia política parece centrarse más en atacar y desgastar a otros partidos que en explicar qué modelo de desarrollo proponen para esta tierra. Mientras algunos dedican su tiempo a la crítica permanente, otros trabajamos en algo mucho más útil: construir propuestas para el territorio. Porque los territorios no se defienden con eslóganes ni con titulares, sino con proyectos realistas, pensados desde el conocimiento de sus necesidades y orientados a mejorar - Escritura terapéutica
Todos los días escribo, también como forma de sanar. Y me he acordado de libro «Escribir para vivir mejor» de la Dra. Zeneida Sardà donde hace un análisis teórico basado en estudios de trabajos científicos -y con ejercicios prácticos- de la escritura terapéutica («therapeia», cuidar) para regular las emociones, combatir pensamientos negativos y fortalecer la resiliencia. Porque «poner palabras a lo que nos ocurre nos ayuda a entendernos, a aceptarnos y a poder reconducir nuestras emociones negativas y pensamientos perturbadores hacia la experiencia de un estado de bienestar y paz interior, de placer y sentido, que llamamos felicidad». Con el hábito de la escritura, al cabo de ocho semanas empiezan a producirse cambios en los circuitos neuronales gracias a la «plasticidad» de nuestro cerebro. Eso sí, se recomienda escribir a mano, pues «estimula la actividad cerebral, aumenta el desarrollo cognitivo y motriz, intensifica la capacidad de concentración y potencia la memoria». La escritura terap�
06/05/1948 