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- Príncipes de sábado
El sábado por la tarde existe una especie de creencia colectiva según la cual somos alguien porque salimos a cenar, otro nos trata de usted, nos entrega una carta y podemos elegir de ella lo que nos place. A cuerpo de rey, que para eso pagamos. Los sueldos no dan para salir de pobres, así que la cena es el refugio de las ínfulas monacales de algunos que empuñan el báculo del mandatario y se creen con derecho a traspasar líneas rojas. No hay que confundir camarero con esclavo, ni con ninguna otra categoría que algunos parecen desempolvar cuando se sientan a una mesa. Pagar una cena no incluye el derecho a humillar a quien la sirve, aunque hay sábados en los que parece que la educación se queda en casa y la soberbia se reserva la mejor mesa. El odio ya ni siquiera necesita esconderse. Se exhibe y se comparte. Ocurrió en un conocido establecimiento de Ponferrada. Un cliente publicó una queja que empezaba con un reproche perfectamente comprensible: habían salido a cenar y tardaron una hora en servirles. - Vivir aquí y ahora
Según una encuesta reciente realizada por el INE, la salud de los españoles empeora. Aumentan las enfermedades crónicas, la obesidad y la depresión. Llama la atención porque, al mismo tiempo, los resultados de la encuesta muestran que nos cuidamos más. ¿Cómo es posible tal contradicción? Existen muchas cosas, tal vez demasiadas, que no tienen explicación. O esa explicación se halla fuera de nuestro alcance. Stephen Hawking dijo que el mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión de conocimiento. Ese es precisamente uno de los errores en los que la tecnología puede hacernos caer, crearnos la falsa idea de que la opción de acceder a cualquier dato o información en cualquier momento con un solo clic nos convierte en expertos en un determinado tema. Contrastar, intercambiar puntos de vista, dedicar tiempo a la lectura y el estudio, consultar con los verdaderos expertos son conceptos sobrevalorados, obsoletos. Lo mismo que pensar por uno mismo. Cuántas veces, ante las noticias que - Difuntos, santos y brujas
Así como al mes de mayo se le llama el mes de las flores y al de octubre el mes del rosario, el de noviembre se conoce como el mes de los difuntos. Aunque entre los cristianos se celebra desde hace aproximadamente mil doscientos años, muchos siglos atrás algunas religiones antiguas pensaban que todos los años por estas fechas los difuntos regresaban a sus casas. La Iglesia en realidad lo que hizo fue cristianizar una fiesta pagana. Y, como innovación original, decidió que el primero de noviembre se dedicara a rendir homenaje a todos aquellos difuntos que están en el cielo y, por lo tanto, son santos, aunque no estén canonizados. Es el día del año en que más visitas se hacen a los cementerios, una buena ocasión para que, al recordar a aquellos que nos han precedido, nos demos cuenta de que nosotros vamos por el mismo camino. En la práctica hay muchos que dan la impresión de que no se lo creen, como si fueran a vivir eternamente en este mundo. Esta es la razón por la que este mes se dedica especialme - Canciones de cuna
Les hemos dormido con canciones de cuna y con muchos cuentos. A unos les cantamos 'Duerme, negrito' con el cansancio de quien trabaja de sol a sol y la esperanza de que algún día llegue la recompensa. Les enseñamos a esperar, y durante años, les repetimos la vieja fórmula: «estudiad, trabajad, que el futuro es vuestro». Pero en esa lección omitimos lo fundamental: no les contamos qué hacer cuando el salario no llega, cuando el alquiler se lleva más de medio sueldo o cuando marcharse de casa de los padres, que debería ser la decisión natural de emanciparse y no una proeza, se convierte en un exilio forzado. Esa nana se apaga y los cuentos se desvanecen en cuanto asoma la realidad, fría e inquietante. Es entonces cuando descubren a jóvenes que, con o sin licenciatura, encadenan contratos precarios, comparten piso cuando soñaban con su propio hogar y van dejando para mañana los planes que tenían para hoy. Pasan los años esperando una oportunidad que les permita, simplemente, vivir. Son los llamados - Calentar, que a lo mejor no salís
Uno tiene fuentes, arroyos y gente amiga que me proporciona información sobre lo que pasa en algunos partidos, sin que ello constituya ninguna sorpresa, ya que, en la actualidad, los medios telemáticos nos ponen al momento de todo cuanto sucede en cualquier parte del planeta, máxime, si lo manifestado por el político de turno, sirve para calentar el ambiente a medida que las elecciones, en este caso generales, se van acercando. En esos momentos es cuando los llamados aparatos de los partidos echan humo porque, no nos engañemos, la guerra transcurre entre los que esperan la ocasión desde hace tiempo y los que en el presente siguen estando entre los/as llamados pero que siguen sin ser elegidos. Si algo ha irrumpido en el Castro Político ha sido la presencia de la clase femenina reclamando su puesto en las listas con una preparación que en nada tiene que envidiar a la de los hombres, ni mucho, menos. Ya se acabó la supremacía por el mero hecho que fuéramos los hombres los únicos que optáramos a los pues
09/04/1920 