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- ¿Quién manda realmente en León?
Los que mandan no son conocidos por nadie. Anónimos que se ponen a cubierto mientras los políticos se disparan unos a otros. Una cosa llamativa de la serie Juego de Tronos es que, tras la muerte de los diferentes monarcas que se van sucediendo en los siete reinos, los únicos inamovibles son los miembros del Consejo, ese grupo de personajes maquiavélicos que, cuando muere el rey, son los que le cierran los ojos. Guardan sumo celo fúnebre a los párpados cerrados porque los suyos están siempre abiertos y vigilantes. En las instituciones democráticas coexisten los políticos con esos entes con el don de la ubicuidad, aquellos expertos en provocar de manera sibilina aquello que escribió C. S. Lewis en Cartas del diablo a su sobrino: actuar mientras los seres mortales viven como si los demonios no existieran. Los dirigentes convencidos de que son los que mueven los hilos, en realidad, no son más que una especie de extensión supletoria de los hilos que mueven otros. Un día fui a visitar a un amigo cuando era - Fumata azul
En las últimas semanas, el Soto de Villar de los Barrios parece respirar por debajo de la tierra. No lo hace con estruendo ni con la violencia roja de los incendios que arrasan los veranos, sino con una respiración lenta, antigua, casi animal. De la carbonera levantada en su interior he visto que salían unas hebras de humo azulado, una suerte de fumata azul que, como la fumata blanca que anuncia en Roma la elección de un nuevo papa, comunica también que algo importante ha sucedido. "Habemus carbonem", ¡tenemos carbón vegetal!. Quien no conoce el oficio tradicional de carbonero puede pensar que aquello es solo una rareza del fuego. Pero, para el carbonero, ese azul es una señal. No es que el humo sea azul como un pigmento. Su tono se debe a que las partículas y gotículas que se emiten cuando la carbonización se ha producido son muy pequeñas y dispersan la luz de un modo parecido a como lo hace la atmósfera con el cielo. Para el carbonero, sin embargo, la explicación física convive con una lectura m� - Beatriz Arias: una novela sobre el vértigo del nuevo mundo laboral
Me encontré con Beatriz Arias, que es periodista y es leonesa, tal que el otro día, aunque a muchos kilómetros de aquí. Fue en su otro territorio, A Coruña, donde pasa tiempo muchas veces, un lugar con el que mantiene una gran conexión. Será por eso por lo que Zara también sale en su novela. En su primera novela: 'Soy la nueva' (Espasa). Bea Arias, claro, no puede desprenderse de Madrid, el inevitable centro neurálgico, donde ahora ejerce como directora del Negocio Social Media de Atresmedia, y donde ha desarrollado una carrera vertiginosa en el mundo de la comunicación y sus aledaños. Pero Beatriz Arias se define, sobre todo, como periodista. Desde el principio me lo hace saber. Le digo que recordamos bien aquellos años suyos en Antena 3 Noticias, aunque ella ha hecho información en sitios tan dispares como la Cadena Ser o la NBC Universal, en Nueva York. Todo un carrerón, o sea, que ahora se incrementa con el desembarco en la escritura. Su primera novela bebe de su propia experiencia, aunque no es - Grita el silencio
Contra el cinismo posmoderno, grita el silencio. Las lecturas, a veces, vienen a poner nombre a aquello que estamos sintiendo. Y eso le ha sucedido al cronista al leer 'La anatomía de la esperanza' del profesor Francisco Torralba. Había tenido el libro en sus manos varias veces en la Librería El recó del Llibre, de su amigo Enric (en Rubí), pero no se decidió a comprarlo hasta que no le escuchó al Presidente Illa decir que lo estaba leyendo. Lo que estaba sintiendo entonces el cronista era el vacío sustancial de todo interés por las cosas de la vida, cosa que atribuía al deterioro mental que van sufriendo los ancianos. Aunque, a decir verdad, este sentimiento lo ha tenido siempre. Desde los tiempos leoneses de Claraboya, cuando el «No amanece» y todo aquello. Esa actitud le ha llevado a guardar silencio ante todo tipo de situaciones que, a su entender, merecían de sobra el rechazo colectivo que no se producía. Y pensaba: «seré yo, que soy un exigente» Pero, no conforme, elaboró una frase que ha - Girón, de la historia al relato turístico: cuando la memoria del maqui se convierte en escenario
Hay personajes que sobreviven al tiempo porque la historia nunca consigue atraparlos del todo. Y luego está Manuel Girón. El maqui berciano al que mataron varias veces. El guerrillero cuya muerte se convirtió en un misterio repetido durante décadas. El hombre que pasó de esconderse entre los montes del Bierzo a aparecer pintado en las paredes de Ponferrada con una frase que hoy sigue viva: "Girón vive". Ahora, 75 años después de su asesinato, Girón vuelve a caminar. Ya no por las brañas ni por las rutas clandestinas que utilizó para escapar de la Guardia Civil, sino convertido en reclamo cultural y turístico. Su historia ha salido definitivamente del susurro familiar y del relato político para transformarse en una experiencia que mezcla memoria, patrimonio, paisaje y dramatización. El último capítulo de esa leyenda se escribió hace apenas unos días, cuando Ponferrada entregó a su familia los verdaderos restos del guerrillero antifranquista tras décadas de confusión. Durante años se creyó qu
03/01/1912 