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- El caballo de Babia
Empecé mi descanso veraniego coincidiendo con la subasta de un caballo sin dueño que apareció cerca de Peña Ubiña, en tierras babianas. El precio de salida era de 70 euros. Me despedí anunciando que me iba a cruzar el verano con él y, un año más, cerré las ventanas virtuales que te aíslan del ruido del mundo y los cuarterones, que te garantizan penumbra en la casa. Regreso admitiendo que el caballo no quiso quedarse y salió al galope, incapaz de soportar días tan tórridos. Creo que ya llegó al invierno y no puedo culparle por ello. También a mí me gustaba más cuando las vacaciones consistían en preparar la maleta y marchar unos días a cambiar de aires. Eso que, según las madres, abría el apetito a niños y abuelos. Ahora pienso que lo decían por esa necesidad suya de encontrarle partido a todo porque, en realidad, regresabas tan descansado como te habías ido y con la piel del invierno un poco barnizada, que allí el moreno moreno, como Dios manda, se cogía en las eras. Me gustaba más cua - La charla de las drogas
No sé bien por qué (bueno, en realidad sí que lo sé), el otro día se descongeló un recuerdo. Cursando 3º de BUP, los hermanos maristas tuvieron a bien organizar una charla sobre drogas. Para ello, trajeron a antiguos drogodependientes de una asociación (religiosa, al parecer) dedicada a la reinserción. Eran un grupo dispar de tres tipos, cada uno con una personalidad diferente. El líder era un barbas que nos contó su experiencia con los estupefacientes. Historias loquísimas de viajes los domingos a Mieres, donde las rapazas de 15 años metían rayas de speed en los bancos de los parques mientras los bebés jugaban al lado. También nos relató que había determinadas drogas, como los tripis, que ellos se metían para flipar con cierta música, por ejemplo Pink Floyd. La idea era, lógicamente, advertir de los peligros de las sustancias. Aquellos ex adictos pertenecían a una generación en la que la falta de información había causado estragos. Uno de ellos explicó que él y sus colegas habían caí - El Jardín del Cid: mirador con vistas al paso del tiempo
Solo dos entradas sirven de acceso a este rincón que goza de una intimidad inusitada por ubicarse en la zona más transitada de la capital leonesa. Un rincón que es, al mismo tiempo, el único espacio verde del centro histórico de la ciudad. Oficialmente se le conoce como el Jardín del Cid por ser aledaño a la calle homónima. Pero quizá sea más justo su apodo, el Jardín Romántico, que se mantiene fiel al barrio que lo acoge, también homónimo. No le falta poesía a una versión alternativa que sirve para justificar ese bautismo coloquial. Y es que el mote no puede sentarle mejor a un enclave en el que aún hoy es habitual toparse con parejas de enamorados que se refugian a la sombra de cualquiera de sus muchos y muy variados árboles, concediéndose entre sí algún que otro beso y, a la estampa, un aspecto de postal. El espacio fue convento de las Agustinas Recoletas y, con el tiempo, acabó por convertirse en el Cuartel del Cid que después fuera sede para el Regimiento de Burgos número 36. Sostiene - La familia australiana con raíces leonesas que cumple la promesa que quedó pendiente hace 14 años
Hay promesas que tardan años en cumplirse, pero que no dejan de estar presentes. Es lo que ha ocurrido con Lisa, una mujer que nació en Ferrol, se trasladó a Sevilla siendo muy pequeña y emigró posteriormente a Australia, donde formó su familia. A lo largo de los años conservó sus vínculos con España y, especialmente, con León, ciudad a la que quedó unida también porque se casó con un leonés. Hace 14 años falleció sin poder cumplir uno de sus deseos: recorrer el Camino de Santiago con sus hijos. Ahora, sus descendientes han decidido hacerlo realidad. Olga, Daniel y Noemí, junto a los nietos de Lisa, viajaron desde Australia para completar un recorrido que comenzó en Saint Jean Pied de Port, en Francia, y que tiene como destino Santiago de Compostela. Las cenizas de Lisa viajan con ellos en una mochila durante todo el trayecto, como una peregrina más. La idea había estado presente durante años. Lisa quería hacer el Camino con sus hijos y el plan inicial era comenzar desde León, como ella ha - "No hago políticas de izquierdas o derechas, sino políticas para lograr una ciudad mejor"
Después de más de siete años como alcalde y a menos de uno de las elecciones de mayo, José Antonio Diez hace balance y defiende que su proyecto para la ciudad de León aún no está agotado pese a que haya en el PSOE quien quiera buscarle un relevo. En ese caso, anuncia que concurriría con una lista independiente. – ¿Cuáles han sido su mayor acierto y su principal error como alcalde? – Creo que el principal acierto o lo que más puedo poner en valor de lo realizado durante estos años es una política y una gestión muy próxima a los ciudadanos. Intentar escuchar su voz, ser su voz y pelear por esta ciudad y por los leoneses. Es quizá el mayor acierto y también creo que es lo que debería hacer siempre un alcalde, pero curiosamente parece que no es lo más habitual. Por lo tanto, creo que esa vocación de servicio, de escucha y de defensa de lo nuestro es lo más significativo o identificativo de mi gestión. Y errores se cometen muchísimos. A lo largo de estos años, han sido centenares, por no de
30/01/1788 