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- Mirar hacia arriba
Durante los últimos días nos hemos puesto las gafas 3D para mirar al espacio, quizá para no tener que hacerlo a lo que tenemos más cerca. Los astronautas de la misión Artemis nos han mostrado la imagen de una Tierra que el presidente americano amenaza con cambiar, en la guerra a trompicones que libra junto a Israel contra Irán, y que ayer, en plena ‘tregua’, causó decenas de víctimas en el Líbano. La visión del planeta desde la Luna, azul y aparentemente en calma, contrasta con lo que tenemos por estos lares: juicios por corrupción que se solapan, y situaciones tan terroríficas como la que muestra la Fundación Anar, que el pasado año atendió a 18 adolescentes cada día por conductas suicidas. Realidades ante las que no se puede mirar ni hacia arriba ni hacia otro lado. - Para la libertad
Sin respeto no se puede ser libre. Sin respeto a los demás, a los diferentes, a las personas que no piensan igual. Y el respeto debe traducirse, siempre, en tolerancia, así lo creo.Una iniciativa de un gobierno de una comunidad autónoma, Euskadi, se torna en escándalo en pocos segundos: los vascos y las vascas, o al menos su Gobierno, quieren exhibir el cuadro de Picasso Guernica durante nueve meses. Motivos: los 90 años del primer Gobierno vasco y los 90 del bombardeo de Gernika por la aviación nazi-franquista. Todo muy razonable, pero el Guernica tiene también 90 años e infinitos traslados hasta que llegó —y no volvió, como a veces se escribe— en 1981 a España. Y una vez aquí, también: del Casón del Buen Retiro al Reina Sofía. Por su tamaño y sus características, los técnicos del Sofía rechazan "rotundamente" su traslado. Debería ser argumento suficiente, el posible deterioro entre la ida y la venida, como para descartar la petición.Sin embargo, aparecen los patrioterismos, los localism - Los huevos del Congreso de los Diputados
Tengo múltiples razones para pensar que no tenían ni la menor idea de dónde estaba Irán antes de que comenzase la guerra. Por no decir el estrecho de Ormuz, allí donde jesuitas, dominicos y finalmente agustinos difundieron los evangelios durante más de tres siglos. Pero allí estaban, ufanos, lanzándose obleas desde el estrado del Congreso de los Diputados y afeando al contrincante su ignorancia geográfica. Algo así como un borracho esputando a otro borracho que bebe demasiado. Puedo llegar a entender que no tengan un conocimiento suficiente de historia o de religión, pero que sean tan cínicos de reprochárselo a los demás es un milagro de Pentecostés.En cambio, lo que más me sorprende es que se hagan los ofendidos al escuchar algunas expresiones que, solo en su mente párvula y más estrecha que Ormuz, se antoja malsonante y grosera. Cuando el presidente del Gobierno lanzó hace unos días la expresión "me lo han puesto a huevo", hubo suspiros de España en algunos escaños pensando que Sánchez s - Estos son los cinco finalistas de 'Top Chef' tras la última y lacrimógena despedida: "Eres una candidata fantástica, pero..."
El momento más duro de la semifinal de Top Chef llegó con cuentagotas. Paco Roncero tomó la palabra con la incomodidad visible de quien ya ha dado esa noticia demasiadas veces, y aun así no se acostumbra. Frente a él, Natalia y Samantha Ballantines esperaban saber cuál de las dos seguía en el concurso de La 1 y cuál hacía las maletas.El juez reconoció que la decisión había sido de las más difíciles de la edición. "Hemos probado dos grandes trabajos, cada cual tenía sus cosas buenas y sus cosas malas, pero teníamos que decidirnos por uno", explicó Roncero antes de pronunciar el nombre de Natalia como eliminada, subrayando que el margen había sido mínimo.La actriz encajó el golpe con una entereza que dejó a sus compañeros sin palabras. Samantha Ballantines, convertida en la quinta finalista en cuestión de segundos, no pudo contener la emoción al ver marchar a quien había sido su gran apoyo en el concurso. "Mi Natalia, mi niña, se ha quedado a las puertas, pero de verdad que ella se merec� - Los políticos opuestos Ada Colau y Jaime de los Santos se sinceran sobre cómo fue salir del armario
Pocas veces la política española ofrece una imagen tan poco habitual como la de una exalcaldesa de Barcelona y un dirigente del Partido Popular sentados juntos hablando de sus miedos más íntimos. Ana Milán lo logró en Ex. La vida después, donde Ada Colau y Jaime de los Santos compartieron en plató sus experiencias al salir del armario, tanto en el ámbito familiar como en el público.De los Santos arrancó con una honestidad descarnada sobre lo que sintió de niño antes de contarle nada a nadie. "Tenía miedo de que mis padres no me quisieran. Sientes mucho miedo y vergüenza", confesó el político popular, que recordó cómo esa angustia lo acompañó durante años antes de dar el paso.El relato de Colau fue radicalmente distinto en tono y circunstancias. La exalcaldesa explicó que creció en un entorno familiar en el que la diversidad era cotidiana, lo que hizo que su proceso fuera casi sin drama. "Lo expliqué en casa, pero no como si estuviera dando una noticia importante, simplemente comenté que
02/08/2018 