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- El arenero de tu gato dejará de oler a amoniaco con este desodorante que mezclas con la arena
Todos los que tenemos gatos lo sabemos perfectamente: limpiar la arena es, sin discusión, la parte más desagradable de tener un felino en casa. Pero toca hacerlo, por higiene y por convivencia, y de ahí que los areneros autolimpiables estén arrasando en los últimos años. Ahora bien, incluso con uno de esos aparatos, siempre hay restos que la pala no atrapa del todo. Esos pequeñísimos fragmentos de pipí o caca que se quedan mezclados con la arena acaban fermentando y generando ese olor inconfundible a amoníaco que te recibe en cuanto entras en casa. Hay bastantes a la venta, por ejemplo uno de los más populares de Amazon, el de la marca Simple Solution, pero no es ni mucho menos el único.Lo que hace diferente a este producto es su formato. No es un polvo que se espolvorea y ya está, ni un spray que enmascara el olor durante un rato. Son pequeñas perlitas granuladas que se mezclan directamente con la arena y actúan sobre el origen del problema. La clave está en su fórmula enzimática con pro-bacter - Batalla de bloques en el Senado
Primero fue el acuerdo de coalición entre PSOE y Frente Amplio negociado con la máxima discreción. Un pacto para presentar una lista única en la Cámara Alta bajo la marca Senado de Progreso e impedir que el PP reedite allí la mayoría absoluta. Ahora es Feijóo el que negocia la iniciativa de Vox, ofreciendo ceder al partido de Abascal senadores de designación autonómica para que no se presente en algunas circunscripciones.Los movimientos por el control del Senado cobran la máxima relevancia al constatar el mimetismo creciente entre formaciones a izquierda y derecha para librar la batalla de bloques del 29-N. Lo de meter en las urnas una papeleta en el Congreso distinta a la del Senado puede dar sorpresas. - El pasado prometido
Setenta años de tele no caben en un telediario; de hecho no caben en casi nada, hasta el punto de que cuando se viven dejan los cuerpos maltrechos y las mentes agotadas (menos, al parecer, en el caso del centenario Eduardo Sancho y su pacto con el diablo), pero el lunes pasado RTVE intentó comprimirlos en apenas unos minutos. Desfilaron por la pantalla los rostros familiares que nos dieron las noticias determinantes de nuestra vida, y revivimos a Franco vivo y muerto, el 23-F, el Muro de Berlín, ETA, el 11-M y el 11-S, la pandemia. La llegada a la Luna, Iniesta de mi vida, los Nobel de literatura y las libertades conquistadas.Más allá de la dulzura de la nostalgia y de cómo el pecho se entibia cuando nos reconocemos parte de la historia, esos setenta años comprimidos nos confirman que, al contrario de lo que nos dicta la memoria, nunca estuvimos a salvo. Conviene recordarlo siempre, y más ahora, cuando una parte de la política europea nos vende el pasado como una urbanización cerrada, un paraíso sin se - El triunfo de la mediocridad política
En una entrevista reciente, Jorge Valdano sentenciaba que le preocupaba la mediocridad política. Tiene dos virtudes esta afirmación: la primera, que constata un hecho irrefutable como es la vulgaridad rampante de los políticos españoles; y, la segunda, que esa constancia le produce preocupación. Imagino que en España acontece lo mismo que ocurre en todos los lugares del mundo: que mediocres y corruptos han vencido.La mediocridad es la gran pandemia de nuestra época, ameritada por la marmita de la inteligencia artificial. Los mediocres, a la manera de El planeta de los simios, se han hecho con el mundo, sometiéndolo a su merced. Y en esa colonización ingente no ha habido espacio que no hayan ocupado: la cultura, el periodismo, la universidad, la filosofía, la religión y, sobre todo, la política. Huelga decir que hay excepciones, pero esas excepciones prefieren vivir en la ignorancia o en la amoralidad de la tribu porque les va la vida en ello.En la moderna teledemocracia, el profesional de la política - ChatGPT me ha robado un amigo
Tengo un amigo que me llama desde hace años para contarme sus desgracias, pero nunca las alegrías. Supongo que estas últimas las reserva para personas más divertidas. Yo debo figurar en su agenda como un servicio de asistencia para averías sentimentales, laborales y, últimamente, intestinales. Mi amigo no necesita consejos ni opiniones, ni siquiera le interesa demasiado comprobar si sigo al otro lado del teléfono. Confieso que durante sus monólogos me pongo los auriculares y plancho, cocino o limpio la casa, mientras musito de vez en cuando un "vaya" o un "ajá". Alguna vez he intentado contarle algo mío, pero me regatea mejor que Lamine Yamal y enseguida estamos de vuelta con el impresentable de su jefe o con el poco caso que le hace su mujer. Estoy seguro de que usted también conoce a alguien así, puede incluso que reciba alguna llamada suya de vez en cuando. Son personas que no hablan contigo, sino que te utilizan para escucharse a sí mismas.Les cuento todo esto porque hace meses que mi amigo no me
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