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Portada del periodico ABC:
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Noticias
  • Oigo, patria, tu aflicción
    Según contaba un viejo maestro, en la vida de un historiador, por definición individuo curioso, cada libro constituye un ajuste de cuentas. Con aquello que constituye un personaje o pregunta. Por eso, la verdad de la historia es la verdad del historiador, que no cede a mitos, fantasías o delirios. Hace muchos años que José Varela Ortega, el autor de este extraordinario libro, discípulo de la figura tutelar que fue Raymond Carr, se enfrentó a los estereotipos (esa «forma primitiva de razonar», señaló Wittgenstein), que afectaban a la imagen histórica de España. El resultado de medio siglo de dedicación, con abundantes estaciones intermedias, consiste en este volumen grueso, pero transparente en argumentos y muy entretenido de leer. Existen pocas naciones con una imagen tan potente, debido a una acumulación de experiencia que conoce desde el siglo XVI diferentes alternativas. Frente a una monarquía española que fue la primera entidad política global, existe una reacción más o menos obligada.
  • Cinco pistas para su agenda cultural
  • En bicicleta en busca de la vida
    Este es un cómic muy sencillo, apuntes a lápiz en un cuaderno realizados al abrigo de una tienda de campaña o en un descanso junto al desierto del suroeste norteamericano. «Tú, una bici y la carretera» es un diario del viaje en bicicleta que Eleanor Davis (1983) intentó realizar entre su ciudad natal –Tucson, Arizona– y su casa de Athens, Georgia: casi 2.500 kilómetros a lo largo de dos meses, recorriendo también Nuevo México, Tejas, Luisiana y Misisipi. Pero en ese periplo encontramos no sólo paisajes y gentes (un interesantísimo y variado retrato del sur de Estados Unidos), sino también muchas reflexiones sobre la paranoia respecto a los inmigrantes. Y, como clave de todo, a una Davis frágil, que empezó el viaje como un intento de luchar contra la depresión. «Lo que no digo es: lo estaba pasando mal porque había perdido el deseo de vivir. Pero cuando monto en bici me siento bien», confiesa Davis al principio del libro. Durante el viaje la vemos llorar durante algunas etapas, atormentad
  • El universo fluctuante de Carlos de Paz
    Por lo general, un proyecto expositivo suele reunir un conjunto de obras realizadas ex profeso y que conforman un discurso integral. Pero hay ocasiones en que el artista construye su propuesta con piezas de diferentes momentos, estableciendo entre ellas una serie de conexiones argumentales para que la totalidad resulte elocuente. Vínculos que, en cierta medida, hacen que se amortigüe relativamente algo de la mismidad de cada una y cuya contrapartida será la emergencia de aspectos que –desde una percepción exclusiva– quizás no fueran tan evidentes. Esto es lo que sucede en la exposición de Carlos de Paz (Valladolid, 1964) en el Patio Herreriano de Valladolid, compuesta por pinturas, dibujos y esculturas de los últimos cuatro años. Potente sin ser pesada Atendiendo a su materialización, las primeras son de carácter gestual, elaboradas a base de estarcidos, goteos, letras y manchas que configuran una trama visualmente muy potente pero nada pesada: dinámica y aérea, como se sugiere desde el propio
  • Javier Cortés, camino de la enfermería: «¡No veo, no veo! El toro me ha reventado el ojo»
    La madrugada más larga llevaba el dolor en la cara. En la del torero y en la de los suyos. Javier Cortés había sufrido el violento derrote de un toro del Marqués de Albaserrada. No perdonó este «Golfo», de 591 kilos, la sinceridad del matador madrileño y le propinó un pitonazo en el pómulo derecho con una grave contusión ocular. Tras una cura de urgencia en la enfermería de Las Ventas, fue trasladado al Hospital Gregorio Marañón. Máximo García Padrós, cirujano de la Monumental, apreció rápidamente la seriedad del percance: «Es una lesión importante». La noche más oscura se vivía en la Unidad de Oftalmología del citado centro: más de tres horas duró la operación en la que los doctores Cólliga Jiménez y Rojas Lozano reconstruyeron el globo ocular «de manera satisfactoria». El parte era breve, aunque los médicos informaron a su entorno «de los riesgos de la lesión». «La operación ha salido muy bien, pero los doctores son cautelosos. Hay que esperar 48 horas y confiar en que