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Noticias
  • Rahm rozó la proeza, pero se tropezó con un gran Reed
    Después de su exhibición sabatina, con récord del campo (61 golpes) y un hoyo en uno incluidos, a Jon Rahm se le abrió una nueva perspectiva en Chapultepec. Afrontaba la última ronda a cuatro golpes de la cabeza, con la doble motivación de ser el primer español en ganar un Mundial y, de paso, el segundo en alcanzar el número 1 mundial (junto a Seve Ballesteros). Durante media vuelta tuvo ambos retos al alcance de la mano, ya que su arranque espectacular de cuatro birdies en cinco hoyos le alzó hasta lo más alto de la tabla. Sin embargo, una bola al agua en el hoyo 6 y un bogey definitivo en el 11 (junto a las remontadas de DeChambeau, primero, y de Reed, después) le alejaron mucho del título. A partir de ahí tuvo que ir siempre a remolque (a falta de cuatro agujeros estaba cuatro golpes por detrás) y, aunque atacó con ahínco en los momentos postreros (pateó para eagle en el 15 y para birdie en el 16, 17 y 18) ya fue para conformarse con la tercera plaza (-15). Reed (-18) no le dio opción.
  • Los aficionados al deporte, por Mingote
  • La realidad pone límites a las utopías de la coalición PSOE-Podemos
    Advirtió Pablo Iglesias a los suyos que la entrada en el Gobierno iba a obligar a su partido y a sus confluencias a «ceder en muchas cosas», lo que en su momento denominó como «cabalgar contradicciones». Es la forma amable de explicarle a tu electorado que, una vez con el poder en tus manos, no vas a poder hacer lo que les has prometido. La cuestión afecta no solo a los ministros de la cuota de Iglesias ni a tradicionales demandas de los morados pero que dependen de los departamentos que dirigen ministros del PSOE, sino que alcanza a medidas prometidas por los socialistas que, no obstante, por su mayor experiencia gubernamental, están más acostumbrados a operar en la contradicción. Tasa Google: retraso y menor recaudación Es una de las medidas estrella del nuevo Gobierno en materia fiscal. Además de por la recaudación que pueda aportar para las arcas públicas, para la coalición PSOE-Podemos esta cuestión es fundamental por lo que representa en términos políticos al gravar a las grandes empres
  • Ciudadanos subraya que el cese de Alfonso Alonso no afecta al acuerdo de coalición
    La semana pasada, el conato de rebelión de Alfonso Alonso no generó la más mínima preocupación en Ciudadanos (Cs). El secretario general del PP, Teodoro García Egea, y la mano derecha de Inés Arrimadas en el Congreso, José María Espejo-Saavedra, habían negociado con la máxima discreción el acuerdo de coalición en el País Vasco. El golpe encima de la mesa del barón popular, que vía Twitter tachó de «inasumibles» las concesiones a los liberales, ni les inmutó. La confianza entre las direcciones nacionales del PP y Cs es absoluta, y no hubo ni atisbo de duda: Génova cumpliría con su parte y se aseguraría del respeto íntegro de lo pactado entre los dos partidos. Ayer, en la misma línea, las fuentes de Cs consultadas por ABC remitieron al PP tras anunciar Alonso, de nuevo a través de Twitter, que Pablo Casado le había comunicado que no será el candidato de la coalición. El partido no ha querido inmiscuirse en un tema que únicamente atañe a su socio de coalición, pero sí se remarca
  • Segunda ronda para un fiel de Aznar
    «Carlos es querido por todos los nuestros. No encontrarás a nadie en el PP vasco que hable mal. Él es el único capaz de aunar todas las sensibilidades del partido». Así resume un exdirigente a Carlos Iturgaiz (Santurce, 1965), que ya fue jefe de filas de los populares vascos en el Parlamento de Vitoria, donde logró la segunda plaza en 1998 con 16 escaños. Eran los años malditos de la «socialización del sufrimiento» en los que ETA empezó a asesinar a cargos constitucionalistas del PP y del PSE. Los tiempos más duros pero también los que más fuerza social les dieron en forma de votos. Iturgaiz presidió el PPvasco (1996-2004) bajo el liderazgo de José María Aznar y entre las etapas de Jaime Mayor Oreja y María San Gil. Hoy son amigos y comparten la misma visión política de discurso implacable contra el nacionalismo y, por supuesto también, contra los herederos políticos de Batasuna. La salida de esta última en 2008 está en el origen de la profunda herida que hoy aún arrastra el PPvasco